Vipassana-Meditation-Goutama-Buddha-1Nuestra naturaleza o condición humana nos hace enfrentarnos a diario con situaciones donde se manifiesta la tensión o el estrés psicológico tanto como el dolor físico, el sufrimiento y la enfermedad. Entonces buscamos desesperadamente todo tipo de remedios o métodos que nos permitan resolver nuestros problemas y dificultades, queriendo liberarnos de esa condición. En la actualidad, debido a la gran demanda, ha crecido el repertorio de técnicas terapéuticas, tanto en el ámbito de la medicina tradicional como en el de la medicina alternativa.

Además, habitualmente caminamos dormidos por la vida y nos dejamos atrapar con frecuencia por diferentes emociones negativas tales como envidia, orgullo, auto compasión o cualquier otra. Esta conducta nos conduce constantemente a la creación y acumulación de conflictos a través de una conducta reactiva. Este depósito va aumentando día a día debido a la interacción con los otros y a las acciones que realizamos con nosotros mismos.

Agregado a eso, constantemente nos encontramos con una sensación de atascamiento, sintiendo que, a pesar del posible éxito en las cosas externas, está el abrumador peso de una cantidad de bloqueos internos imposibles de identificar. Si empezamos a observarnos con más atención, pronto descubriremos que se deben al hecho de que aceptamos ser un producto de ciertas condiciones familiares, sociales, nacionales, etc. Nos vemos obligados a actuar de acuerdo a determinadas exigencias, de modo que no podemos ser realmente nosotros mismos. Al estar condicionados a esos requerimientos de otros, no hay ninguna fuerza interna ni poder personal que actúe genuina y espontáneamente,

Como resultado de este cúmulo de condicionamientos vamos por el mundo sintiéndonos perturbados y nerviosos. Sin conocer exactamente lo que está sucediendo, no sabemos hacer otra cosa que evadirnos
del problema real, apartándonos de la situación. actual y obvia para complicarnos en actividades que nos disocian de ella. Así es como se expanden, renuevan y prolongan las neurosis humanas. Nos mantenemos drogados con tranquilizantes a fin de no experimentar el dolor y lo que conseguimos es permanecer entumecidos y soñolientos, insensibles y sordos a nuestra existencia misma. Este asunto es extremadamente peligroso, ya que de esta forma algunas terapias sólo logran prolongar un estado de letargo, impidiéndole a la persona la posibilidad de aprender a usar sus potencialidades y de crecer a través de las crisis.

Esta evasión es explicable porque hay un gran porcentaje de personas que son incapaces de escuchar cualquier cosa que amenace sus creencias, tradiciones o modo de pensar. Aceptar algo nuevo les resulta tan doloroso que reaccionan convirtiéndolo en algo ridículo. Otros simplemente son sordos al mensaje que los asusta o perturba, o que destapa su dolor reprimido.

Lo fundamental es darnos cuenta de que la enfermedad, el conflicto y el dolor envuelven a la totalidad del crecimiento y desarrollo humanos. Si sostenemos una visión realista de la vida y de todas las situaciones, podemos tomar el drama y los problemas que enfrentamos como un desafío para sacar a la luz y hacer uso de nuestros recursos interiores, nuestras capacidades y potencialidades humanas.

Por lo tanto, es necesario aprender cómo manejarnos con éxito a nosotros mismos, en lugar de ser víctimas de las experiencias negativas o destructivas. Así, frente a enfermedades inesperadas e inevitables, debemos aceptar completamente los hechos y la realidad con comprensión y paciencia. Al suprimir las barreras que obstaculizan el flujo natural de la vida, seremos capaces de hacer emerger las energías bloqueadas en nuestro cuerpo.

Si el evadirnos o hacer oídos sordos no nos ayuda en nada sino sólo nos acrecienta el cúmulo de tensión o dolor, no nos queda otra cosa que volver nuestra atención hacia nosotros mismos, de modo que en cualquier momento logremos estar en contacto con lo que está dentro y fuera de nosotros. De esta manera podremos conocer con precisión todos los hechos y situaciones internas y externas que nos conciernen, lo que significa que nuestras acciones y reacciones sean clara y constantemente observadas sin que les impongamos una norma o ideal. La llama de la observación se encargará de quemar los factores indeseables y destructivos en forma espontánea. Esto es el método de meditación Vipassana.

En síntesis, lo que se necesita para ello es la disposición confiada al acto de atender simple, pero intensamente a todo lo que surge en cualquier momento, sin ninguna idea de hacer algo particular o convertirse en algo especial. Se trata sólo de ver lo que ocurre. Recordemos que Vipassana significa visión cabal. Constituye la esencia de la enseñanza de Buda, es decir, la experimentación real de las verdades.
El mismo Buda alcanzó este conocimiento a través de la práctica de la meditación, por lo tanto, lo que enseñó en primer lugar fue meditación, y no alguna religión, filosofía o sistema de creencias. Fue muy claro al precisar. mi enseñanza versa sobre el sufrimiento y la erradicación del sufrimiento. Buda enseñó un camino para penetrar en la naturaleza de la realidad, donde es primordial eliminar nuestra ignorancia. Para encontrar esta verdad es necesario disipar esa oscuridad, siguiendo el camino de la introspección y auto observación. Esta observación de sí nos hace conscientes por primera vez de nuestras reacciones condicionadas y de los prejuicios que nublan la mente, que nos ocultan la realidad y nos producen sufrimiento. Cuando la mente se ve libre de condicionamientos, se va volviendo pura, calmada y feliz. Las fuentes donde se origina nuestro dolor se hallan en nuestro interior y sólo resolvemos el problema cuando comprendemos la verdad del milenario adagio: Conócete a ti mismo. Nunca podremos resolver nuestros problemas y los problemas del mundo a menos que empecemos por conocer nuestra propia naturaleza. Es cierto que cada uno de nosotros está convencido de su propia importancia y de su singularidad, pero lo que cada uno sabe de sí mismo es puramente superficial.

En este viaje introspectivo cuyo destino es conocernos, debemos convertirnos realmente en un observador imparcial, Pronto nos daremos cuenta que, mediante la aceptación de nosotros mismos tal como somos y mediante el reconocimiento de la realidad, reducimos nuestras resistencias y abrimos las puertas a la comunicación honesta y a la comprensión, sin que sea alentado ningún conflicto adicional. Ya en este punto, el acto de liberación empieza a operar. El Buda examinó el fenómeno del ser humano a partir de su propia experiencia y descubrió que cada individuo es un compuesto de cinco procesos: uno físico y cuatro mentales.

A.- Proceso físico o material: Conocemos ciertos aspectos de nuestro cuerpo y somos capaces de controlar algunos, y de moverlo a nivel consciente, pero todos nuestros órganos internos escapan de este control consciente. Pero aun así estamos lejos de darnos cuenta que este cuerpo que nos parece sólido está compuesto de partículas subatómicas y espacios vacíos, y lo que es más, ni siquiera estas partículas tienen una solidez real y la duración de su existencia es menor de una trillonésima de segundo. Las partículas surgen y se desvanecen constantemente entrando y saliendo de la existencia como un flujo de vibraciones. Así, hace 2.500 años, Buda descubrió que el universo material estaba formado de partículas llamadas kalapas o unidades indivisibles que surgen y desaparecen constantemente combinándose para formar estructuras que aparentemente tienen alguna permanencia. Esta es la realidad última de la materia: una corriente constante de ondas o partículas. Eso es el cuerpo que acostumbramos llamar yo.

B.- Procesos mentales: Al examinar la mente, Buda descubrió que constaba de cuatro procesos:

1.- La consciencia, que es la parte receptora de la mente. Se limita a registrar la existencia de cualquier fenómeno.

2.- La percepción, que es el acto de conocimiento. Distingue, etiqueta y evalúa los datos como positivos o negativos.

3.- La sensación. Es la señal de que algo está sucediendo. Primero puede ser neutra, pero, en cuanto se le asigna un valor, esta sensación se convierte en agradable o desagradable.

4.- La reacción. Si la sensación es agradable, se forma el deseo de prolongar e intensificar la experiencia. Por el contrario, si es desagradable se la querrá detener o expulsar.

Entendiendo cómo funciona la mente, nos daremos cuenta que cada vez que nuestros sentidos entran en contacto con algún objeto, estos cuatro procesos se suceden a una velocidad tan grande que no alcanzamos a tener consciencia de lo que sucede. Lo más impresionante de esto es que cada uno de nosotros tiene la seguridad innata de que hay un yo en alguna parte de nosotros como una identidad continua. Actuamos con la convicción irreflexiva de que somos los mismos de diez años atrás. El Buda cuestionó esta información instintiva y a través de su experiencia vio que un ser humano, a pesar de su apariencia, no es más que una serie de acontecimientos separados pero interrelacionados. Cada suceso es el resultado del precedente y le sigue sin ningún intervalo. La progresión ininterrumpida de acontecimientos conectados íntimamente produce una sensación de continuidad, de identidad, pero es únicamente una realidad aparente.

Si bien es claro que en la vida cotidiana debemos aceptar esta aparente realidad externa, porque de otra forma no podríamos actuar, no debemos quedarnos en la superficie sino ir a un nivel más profundo donde no somos otra cosa que un flujo en marcha. Si sólo trabajamos con estas ideas en el plano intelectual, nunca podremos llegar al conocimiento directo, y es por eso que la meditación Vipassana nos propone una tarea
a tiempo completo. Al llegar a comprender esto a través de la experiencia directa, encontraremos la pista que nos llevará a la extinción del sufrimiento. Este es un método para explorar el mundo interno. Es una forma práctica de examinar la realidad del cuerpo y de la mente, lo que posibilita descubrir y resolver cualquier problema allí encerrado. Es también un camino de purificación.

Al investigar nuestra propia verdad, no lo hacemos llevados sólo por la curiosidad, sino con un propósito definido de observar y conocer los estados condicionados. Trabajar contra el condicionamiento es muy difícil, sólo la atención desnuda abre las puertas a la fuerza, el poder y la claridad interiores. El permitir el crecimiento y la acción creciente de esta energía creativa y de conductas liberadas hace que los estados condicionados desaparezcan gradualmente.

Es una maravilla el disponer de una herramienta que está en nosotros mismos, ya que con el solo hecho de observar nuestros antiguos estados permitimos que nuevos estados no condicionados salgan a la luz.

A veces, por la acción del ego o por falta de confianza, no permitimos que fluya lo nuevo y nos quedamos en las acciones condicionadas que nos atan y nos empujan hacia ellas, lo que nos hace repetir acciones que nos aumentan el sufrimiento. En este caso debemos aprender a fluir con la nueva comprensión, la nueva libertad, las nuevas intuiciones sobre la vida. Toda la clave está en permitir que las cosas ocurran. Permitir es una palabra muy poderosa. El mensaje sería: Ahora permítase ser lo que es. Permítase sentarse, permítase observar, caminar, estar consciente.

El estar consciente puede ponernos en contacto con las cosas, ayudarnos a crecer y avanzar. Esa disposición puede ser inducida durante cualquier acción: mientras se respira, se canta, se baila, se cocina o cualquier otra cosa, de modo que tenemos todas las oportunidades que necesitamos para cultivarla. Cuando nos permitimos dejar de ser recipientes para convertimos en canales a través de los cuales todo puede fluir sin obstrucciones, ni resistencias, uno tiene la oportunidad de convertirse en nada, es decir sólo ser uno mismo. Así se puede producir tal flujo de energía que se le reconoce como explosión.

La explosión en este caso se refiere a un encenderse espontáneamente e irrumpir a través de todo aquello que obstruye el flujo natural de energías dentro de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Para que esto suceda no hay motivaciones ni determinaciones propias que valgan, sólo se logra si se aprende a permanecer en un estar consciente progresivo a lo largo del mismo movimiento de nuestra vida.

Cuando esta explosión se produce, la totalidad de la verdad se revela y la luz brilla dentro de nosotros, de forma que no queda ningún lugar donde algo pueda ser ocultado. Prevalece el espacio abierto y vacío donde podrá penetrar la totalidad del Ser.

Patricia Zárraga

Más Información:
Dhiravamsa.- El Método Dinámico de la Meditación.- Lidiun
Goldstein y Kornfiel.- Vipassana.- Kairós
Hart, William.- La Vipassana.- Edaf

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