La Alquimia de la Voz

La Alquimia de la Voz

Stewart Pearce
Gaia Ediciones

El autor promete transformar tu vida por medio del increíble poder de tu voz.

Te ofrece en este libro las técnicas directas y realmente efectivas que ha puesto en práctica tanto con actores como con ejecutivos de importantes empresas con el fin de desarrollar las habilidades vocales y emplearlas como medio de lograr los mayores beneficios en todas las áreas de la vida.

Podrás descubrir tu nota autógrafa personal tu tono único y tu resonancia de voz exclusiva que te permite sintonizar con tu mente y tu cuerpo a la vez, así como resultar más atractivo y persuasivo ante los demás.

Por medio de ejercicios sencillos podrás obtener mayor armonía y equilibrio interior, rebosar confianza, añadir color y energía a la expresión de tu ser y suavizar el camino frente a otras personas y ante situaciones difíciles.

Tu vida puede mejorar con el asombroso poder de tu voz. Utilízala para conseguir lo que deseas y haz valer tu verdadero yo.

La Técnica Alexander

Jonathan Drake.- Edaf

Esta técnica es un método muy efectivo para mejorar el funcionamiento de la mente y del cuerpo. Puede prevenir y aliviar dolores de espalda y de cuello, lesiones deportivas, la osteoartritis, dolencias relacionadas con el estrés, jaquecas, problemas respiratorios, hipertensión, depresión ansiedad, fatiga y otras dolencias relacionadas con las ya enumeradas.

El autor nos explica en términos simples y directos como fue desarrollada esta técnica por F. M. Alexander, qué podemos esperar de una sesión y cómo utilizarla en la vida diaria para aumentar la salud y el bienestar.

Jonathan Drake, diplomado en terapias corporales, es un experto profesor de la técnica Alexander y consultor de organizaciones con problemas ergonómicos.

Estructuras de Caracter y Patrones del Aura

Estructuras de Caracter y Patrones del Aura

Tras realizar amplias observaciones y estudios, Wilhelm Reich llegó a la conclusión de que podía clasificar en cinco categorías principales a la mayoría de las personas que trataba. Comprobó que personas con experiencias infantiles y relaciones paterno-filiales similares tenían cuerpos que también lo eran. Asimismo, comprobó que las personas con cuerpos similares tenían una dinámica psicológica básica semejante, la que dependía no sólo de los tipos de relaciones paterno-filiales, sino también de la edad en que el niño tuviera una experiencia vital traumática que le impulsara a bloquear sus sentimientos, y por tanto, el flujo energético, iniciando así el desarrollo de un sistema de defensa que llega a hacerse habitual. Este sistema será muy distinto si el trauma se experimenta en la vida intrauterina o en la fase oral del crecimiento, por ejemplo.

El cuerpo del individuo es la cristalización en el mundo físico de los campos energéticos que rodean a cada persona y de la cual forman parte. Estos campos energéticos contienen la tarea de cada alma. Por tanto, se puede considerar que la estructura de carácter es la cristalización de los problemas básicos o la tarea personal que un individuo ha elegido para encarnarlos y solucionarlos. El problema se cristaliza en el cuerpo y es retenido en él, de forma que el individuo puede verlo y trabajarlo con facilidad. Estudiando la estructura de nuestro carácter en relación con nuestros cuerpos, podemos dar con la clave para la auto curación. La dolencia básica que he encontrado en todas las personas con las que he trabajado hasta la fecha es el odio hacia sí mismas. Esta es, en mi opinión, la enfermedad básica interna que todos sufrimos, pero la forma exacta en que se manifiesta el odio a uno mismo y la no aceptación del yo se define en las distintas estructuras de carácter.

La Estructura Esquizoide

La primera estructura (primera en el sentido de que se produce antes del corte del flujo energético) se denomina estructura esquizoide. En este caso, la primera experiencia traumática tiene lugar antes de nacer, en el alumbramiento o bien durante los primeros días de vida, como por ejemplo, alguna hostilidad recibida directamente de un progenitor, como el enojo, el que uno de los padres no quiera al niño, o el que la madre se encuentre emocionalmente desconectada del niño durante el alumbramiento haciéndole sentir abandonado. Una ligera desconexión entre madre e hijo puede ser muy traumática para un niño, y en otro no producir el más mínimo efecto, según la naturaleza del alma y la tarea que haya elegido en esta vida.

La defensa energética natural que se emplea contra el trauma en este período de la vida consiste simplemente en retroceder al mundo del espíritu del que procede. Tal defensa se emplea hasta que a la persona le resulta muy fácil retirarse a algún lugar aparte en cualquier situación en la que se sienta amenazada. Para compensar su defensa de escape, debe mantenerse unido en el nivel de la personalidad. Su fallo básico es el miedo a no tener derecho a existir. En su interacción con otros, sea el terapeuta o sus amigos, hablará en un lenguaje despersonalizado, en términos absolutos, y tenderá a intelectualizar. Estas experiencias sólo contribuyen a confirmar su percepción de estar separado de la vida y de no existir realmente. En la terapia, muestra su enorme miedo y ansiedad; lo importante es que entienda que para sentir que existe debe sentir la unidad, aunque él cree que para sobrevivir debe fraccionarse. Para él, existir significa morir, por lo que necesita reforzar los límites que definen quién es y sentir su fuerza en el mundo físico. Normalmente sus actitudes son del tipo te rechazaré antes de que me rechaces, con lo que tampoco tú existes. Las personas de carácter esquizoide pueden abandonar sus cuerpos con facilidad, y regularmente lo hacen. Su estructura física es por lo general alta y delgada, de articulaciones débiles, a menudo con un hombro más grande que el otro, poca coordinación, y manos y pies fríos. Son hiperactivos pero no están unidos al suelo; mantienen la cabeza ladeada y la mirada es vaga. Lo que se intenta evitar mediante el sistema defensivo en el esquizoide es el terror interior, el miedo a la aniquilación, los que se relacionan con una profunda ira que permanece ahí desde que llegaron a un mundo frío y hostil, donde sólo se puede sobrevivir aislándose. Debe aprender a enfrentar la ira sin huir. Bajo la ira, el gran dolor por su imposibilidad para conectarse con otros seres humanos y amar. Utiliza la sexualidad en solitario desde la infancia, como un medio de conectarse con su energía vital.


Aura de la Estructura de carácter Esquizoide
Las personas de carácter esquizoide o una parte importante de él en su constitución suelen ser muy espirituales, con un hondo sentido de los profundos fines de sus vidas. Muchas veces tratan de aportar una realidad espiritual a las vidas terrenales de quienes les rodean; son creativos, con numerosos conocimientos e ideas, como una hermosa mansión de múltiples habitaciones, cada una de buen gusto y riqueza en un estilo o cultura; cada habitación es elegante porque el esquizoide ha vivido muchas vidas en las que ha desarrollado su amplia gama de talentos, pero el problema es que las habitaciones no tienen puertas para comunicarse. Para ir de una a otra, tiene que salir por una ventana, descender por una escalera y subir por otra para entrar por otra ventana. El esquizoide necesita integrar su ser, abriendo puertas entre todas las habitaciones. Su terror y rabia internas bloquean su capacidad para materializar su enorme creatividad, porque mantiene separadas las partes de su persona. Su tarea vital también está relacionada con materializar, es decir, poner de manifiesto su espiritualidad a través de su creatividad, por ejemplo escribiendo, inventando, ayudando a la gente, etc.

La Estructura Oral

El carácter oral se crea cuando se detiene el desarrollo normal durante la fase oral del crecimiento. En la infancia la persona sufrió la pérdida de su madre, sea porque falleció, enfermó o se marchó. La madre daba de sí al hijo, aunque no lo suficiente. El niño compensó la pérdida haciéndose independiente demasiado pronto, muchas veces empezando a hablar o andar muy temprano. Así, se siente confuso y tiene miedo de pedir lo que realmente necesita porque en su interior está seguro de que no se lo darán. Su necesidad de que le cuiden desemboca en actitudes de dependencia, tendencia a colgarse o aferrarse de alguien y agresividad atenuada, que son las que compensa con un comportamiento independiente, que se desploma cuando es sometido a tensión. Entonces su receptividad se transforma en pasividad rencorosa y la agresión se convierte en voracidad. Esta persona se siente vacía y hueca y no desea asumir responsabilidades. Su cuerpo está poco desarrollado, con largos músculos delgados y fláccidos y tendencia a la debilidad, tórax deprimido y frío, respiración entrecortada; sus ojos parecen absorber la energía del interlocutor.

Desde el punto de vista psicodinámico, esta personalidad se aferra a los demás ante el temor a ser abandonada; no sabe estar sola y experimenta una exagerada necesidad de calor y apoyo de los demás, intentando compensar la sensación de vacío interior. Suprime su intensa nostalgia y agresión y retiene la ira que le provoca el abandono. Para lograr proximidad y contacto recurre a la sexualidad. La persona oral ha sufrido muchos desengaños y rechazos que lo llevan a la amargura y a pensar que lo que consigue nunca es suficiente. A nivel de personalidad exige ser nutrido y satisfecho. En la interacción con los demás habla empleando preguntas indirectas que reclaman cuidados maternales.


Aura de la Estructura de carácter Oral
En la terapia se queja de pasividad y fatiga, pero lo que necesita es nutrición para su vida. Expresa su propósito negativo en formas como Haré que me lo des, o no lo necesitaré, lo que a su vez crea un doble lazo: Si pido, no es amor; si no pido, no lo obtendré.

El carácter oral tiene, como tarea vital, aprender a confiar en la abundancia del universo para invertir el proceso de aferramiento; necesita dar, abandonar el papel de víctima y reconocer lo que realmente obtiene. Debe enfrentar su miedo a estar solo, profundizar en su vacío interior para descubrir sus verdaderas necesidades. El paisaje interior de una persona de carácter oral es como un delicado instrumento musical que necesita afinar para componer su propia sinfonía, su propia y única melodía que le permitirá realizarse, por lo general en tareas del ámbito creativo, artístico o científico. Es un tipo de persona interesada en muchas cosas, y cuando despierta su potencial siempre puede conectar lo que sabe con el amor directo del corazón.

La Estructura Desplazada o Psicopática

La persona con esta estructura de carácter ha vivido en su primera infancia la experiencia de tener un progenitor del sexo opuesto secretamente seductor, que deseaba algo de ella. La persona psicopática formaba un triángulo con sus padres, siéndole difícil obtener apoyo del progenitor del mismo sexo. Así las cosas, tomó partido por el del sexo contrario sin lograr lo que deseaba, se sintió entonces traicionado y lo compensó manipulando a este progenitor. Su respuesta a la situación es intentar controlar a los demás como pueda, recurriendo al autocontrol y a la mentira si es preciso. Exige ser apoyado y alentado, pero en su interacción con los demás será él quien dicte la manipulación directa en la forma expresada con deberías, indicando sumisión. Pero de este modo no consigue que le brinden apoyo.

En su aspecto negativo, la persona que tiene esta estructura muestra una enorme inclinación hacia el poder y la necesidad de dominar a otros, mediante dos formas: intimidar e imponerse, o actuar solapadamente a través de la seducción. Muchas veces la sexualidad es hostil y desbordante de fantasía; la utiliza como un juego de poder donde el placer es secundario. Ha invertido la imagen ideal que tiene de sí mismo y muestra fuertes sentimientos de superioridad y desprecio, los que ocultan su profundo sentimiento de inferioridad.


Aura de la Estructura de carácter Desplazada o Psicopática
Llega a la terapia con sentimientos de derrota. Desea ganar, pero recibir apoyo significa rendirse. De modo que expresa su propósito negativo como Se hará mi voluntad. Para resolver terapéuticamente este problema necesita aprender a confiar. Pero comienza con un Tengo la razón; tú estás equivocado, mientras su sombra piensa: Te controlaré. Físicamente, parece que la mitad superior del cuerpo fuera a explotar, sin que haya flujo entre las dos mitades; la pelvis aparece fría y fuertemente contenida; tensión en los hombros, en la base del cráneo y en los ojos. Las piernas son débiles, expresando la falta de conexión a la tierra.

El principal temor es a fallar y ser derrotado, debatiéndose entre la dependencia de los demás y la necesidad de controlarlos. A su vez, teme que lo controlen y utilicen, o de que lo sitúen en la posición de víctima, lo que le sería humillante. Busca que los demás lo necesiten para no delatar sus propias necesidades.

Como tarea vital, el psicópata necesita rendirse gradualmente mediante el abandono de su mitad superior y su tendencia a controlar a los otros, y mediante la entrega de su ser hacia sentimientos más profundos. De este modo puede llegar a situarse en la realidad, establecer contacto con sus amigos y sentirse un ser humano. En esta misma línea, debe cultivar los valores nobles de honestidad y autenticidad con los que tanto fantasea; de este modo podrá alcanzar la integridad y utilizar su desarrollado intelecto para ayudar a otros a resolver conflictos o encontrar la verdad. Cuando alcanza la plenitud, puede ser muy diestro en la gestión de proyectos complicados gracias a su corazón pletórico de amor.

La Estructura Masoquista

La persona de carácter masoquista recibió amor condicional en la niñez. La madre era dominante hasta el extremo de controlarle las funciones alimenticias y excretoras, haciendo que el niño se sintiera culpable de su autoafirmación o del intento de declarar su libertad; cualquier esfuerzo en este sentido era aplastado, haciéndole sentir atrapado, derrotado y humillado. Su respuesta fue contener sus sentimientos y su creatividad hasta llegar a contenerlo todo, lo que le condujo a la ira y al odio. Exige ser independiente, pero interactúa con los demás y emplea expresiones corteses, que pronuncia con disgusto para manipular indirectamente a los demás. Está atrapado en un círculo de dependencia.

Rigidez Muscular: Mal de Muchos

Rigidez Muscular: Mal de Muchos

Françoize Mezières, una Revolución.

Al otro lado de la casa había algunos coches con matrícula de todas las regiones de Francia, Suiza, Bélgica. Una decena de cursillistas trabajaremos aquí durante un mes, todos especialistas en gimnasia médica.

Ya estamos reunidos en la planta baja, en una gran sala. Absolutamente vacía. Ni una sola máquina. Ni un solo aparato especial. Ni siquiera una mesa de masaje. Únicamente una pequeña alfombra. Sorprendidos, tal vez un poco desconfiados, lo que veremos y oiremos a continuación nos desconcertará mucho más todavía.

Françoise Mézières ocupa su lugar en el centro de la habitación y nos invita a sentarnos en el suelo en torno a ella.

– Amigos míos, quieren ustedes recordarme cuál es la causa principal de las deformaciones que van ustedes a tratar?

Algo que nos es familiar, tranquilizador. Varias voces responden a la vez: la gravedad, la debilidad de los músculos posteriores, el reumatismo, la artrosis, la artritis, la astenia, la descalcificación

Françoise Mézières nos mira fijamente con sus ojos claros.

– Amigos míos, si hace veinticinco años me hubieran formulado la misma pregunta, hubiera sacado a relucir las mismas estupideces que acaban ustedes de pronunciar.

Un pesado silencio en la sala. Tormentoso. Françoise Mézières continúa:

– La enseñanza clásica inhibe. Nos enseña a medir con hilos de plomo, de espirómetros, a diagnosticar y después a tratar, sirviéndonos de una rica panoplia de máquinas científicas, corsés, escayolas, las deformaciones consideradas como curables por los métodos de la kinesiterapia. En cuanto a los físicos ingratos, desproporcionados, torcidos, hemos de aceptarlos como normales, bien porque son clasificables entre los tipos morfológicos reconocidos, porque la fealdad no se incluye en nuestra lista oficial de enfermedades. Para las deformaciones llamadas fijas a causa de su extremada rigidez, aunque en realidad continúan siempre agravándose, se nos ruega que las abandonemos a Doña Cirugía o a su triste destino.

– Pero yo les digo que nuestra mirada no puede detenerse en cada zona de crispación. No podemos cerrar los ojos ante la realidad para mejor obligarla a conformarse a los conceptos académicos. Es preciso que sólo tengamos ojos para la morfología perfecta y que nos dejemos guiar únicamente por la elegancia de las formas.

El asombro que planea en el aire no rompe, sin embargo, el silencio.

– Voy a pedirles algo nuevo. Voy a pedirles que observen. Voy a pedirles que palpen con sus manos y no a través de instrumentos. Y luego les pediré que crean, no en lo que han leído, sino en lo que han percibido.

Para entrenar nuestras facultades de observación, nos dijo que considerásemos en primer término la sacrosanta verdad de la gravedad, que nos atrae, se dice, hacia delante y a la cual resistimos, se dice también, gracias a la acción intensa de los músculos de la espalda. Todas nuestras desdichas proceden, pues, al parecer de esta fuerte acción que nuestros débiles músculos están obligados a ejercer para sostener la columna vertebral, para impedirnos caer hacia delante. Fortificar esos músculos para ayudarnos a cumplir su tarea principal debería ser, por lo tanto, una de las funciones más importantes de nuestro trabajo.

– En resumen, eso es precisamente lo que les han enseñado, no?

Asentimientos con la cabeza. Después, un silencio lleno de desconfianza.

– Para comenzar, voy a hacerles una breve pregunta: por qué esa famosa gravedad ha de atraernos hacia delante y no hacia atrás?

Nadie respondió.

– Ahora voy a pedirles que se levanten y adopten la postura que se acostumbra llamar vertical, pero que es simplemente bípeda. Bien. Cómo nos mantenemos en equilibrio? Traten de observarse a sí mismos. Quizá consigan darse cuenta de nuevo de lo que descubrieron la primera vez en que se sostuvieron de pie sin ayuda.

Así, observando el movimiento de mi propio cuerpo, comprendí que conseguía el equilibrio al desplazar el peso del cuerpo. Mantenía la cabeza y el vientre hacia delante y arqueaba los riñones hacia atrás. Porque en realidad se trataba no sólo de no caer hacia atrás, sino de no caer tampoco hacia delante.

Sin embargo, ese desplazamiento de las masas del cuerpo cabeza, vientre, espalda – acentúa las curvaturas vertebrales. Con la cabeza hacia adelante, los músculos insertos en las vértebras cervicales se repliegan y mantienen las vértebras en un arco cóncavo. Como el cerrar un acordeón de un lado hace que el otro abra ampliamente sus pliegues en arco de círculo. Lo mismo ocurre con los músculos de la parte inferior de la espalda en relación con las vértebras lumbares. Y esta curvatura y replegamiento de la musculatura posterior el precio de nuestro equilibrio – se agrava lógicamente en el curso de la vida.

Consecuentemente, el problema no reside en la insuficiencia de la musculatura posterior, sino en su exceso de fuerza. No se trata, pues, de fortificar los músculos de la espalda, ya excesivamente contraídos, ni de ayudarles a sostener mejor las vértebras. Al contrario. Hay que estirar los músculos posteriores para que dejen de tirar de las vértebras, mantenidas en arco cóncavo.

Françoise Mézières explicó que el acortamiento de los músculos posteriores no se debía solamente al esfuerzo por mantenerse en equilibrio, sino a todos los movimientos de media y gran amplitud ejecutados por los brazos y las piernas, solidarios de la columna vertebral. Cada vez que levantamos los brazos por encima de los hombros, cada vez que apartamos las piernas más de cuarenta y cinco grados, los músculos de la espalda se acortan todavía más. El acortamiento, la contracción de los músculos posteriores, se acompaña siempre de la rotación interna de los miembros y asimismo del bloqueo del diafragma.

– Por lo tanto, es contra ese acortamiento contra lo que hay que luchar, amigos míos. Si, sabiendo eso, continúan queriendo fortificar la espalda de sus enfermos, volverla más tensa, serán ustedes peligrosos e irresponsables.

Pero lo esencial de su descubrimiento radica en que, al eliminar la incurvación de un segmento de la columna vertebral, se la desplaza a otro segmento. Por ejemplo, corrigiendo la curvatura de las vértebras lumbares se hunde la nuca, y viceversa. Alargando un músculo posterior cualquiera se provoca el acortamiento de los músculos posteriores en su conjunto, que se comportan como si formaran un solo músculo extendido desde la cabeza hasta la planta de los pies. De ahí la inanidad de un trabajo segmentario que se ocupa del cuerpo como se ocuparía de un objeto industrial formado por piezas separadas. Es absolutamente necesario considerar y tratar el cuerpo como una unidad, tomando en cuenta, no una multitud de síntomas, sino la única causa de sus deformaciones: el acortamiento de toda la musculatura posterior, efecto inevitable de los movimientos cotidianos del cuerpo.

Nos comunicó esta conclusión con una perfecta certidumbre, nacida, no del orgullo, sino de veinticinco años de experiencia profesional. Porque, una vez realizado su descubrimiento, no vio jamás una deformación que no se debiese a ese exceso de contracción de la musculatura posterior. Por lo demás, en los dos años que siguieron a su descubrimiento, que se oponía a todo lo que ella misma había aprendido y enseñado durante años, trató de probarse que sus nuevas observaciones eran falsas. Pero eran ciertas. Por eso no le quedaba más que forjar un método de trabajo, no solamente basado en la observación de los hechos, sino confirmado por un conocimiento más profundo de la anatomía, del mecanismo articular, de la neurología, un método irrefutable, de un rigor perfecto, que parece extremadamente sencillo, pero que es extraordinariamente matizado y se adapta a las necesidades particulares de cada enfermo Un método que le ha valido su exclusión de los bastiones oficiales.

Mientras ella hablaba, yo pensaba que no sólo el individuo tiene de su cuerpo una impresión parcial. Los especialistas de la gimnasia, los médicos, los cirujanos consideran el cuerpo humano por segmentos. Y si no fuera solamente su formación profesional lo que inhibe sus percepciones, sino también su manera fragmentaria de vivir su propio cuerpo?

Y ese acortamiento, que se agrava indefectiblemente con los años, no tendrá, paralelamente a las deformaciones físicas que engendra, un efecto nefasto sobre el psiquismo del individuo? Sentirse comprimido, físicamente reducido, no es exactamente lo contrario de la sensación de plenitud? Sentirse aplastado por la propia musculatura, no da la impresión de ser aplastado por la vida? Liberarse no quiere decir literalmente liberar la musculatura para alcanzar las dimensiones a que aspiramos, las dimensiones que nos corresponden? No es preferible poder prolongar la imagen que nos forjamos de nosotros mismos mediante la elasticidad de los músculos y los gestos que contar tan sólo con el efecto de la ropa, de los adornos?

La voz de uno de los que seguían el curso interrumpió mis pensamientos.

– Pero señorita Mézières, habla usted como si el cuerpo estuviese formado únicamente de músculos. Y las deformaciones de los huesos, de las articulaciones?

Françoise Mézières nos explicó que, a excepción de las fracturas y de ciertas deformaciones congénitas, son los músculos los responsables de las deformaciones en los huesos y las articulaciones. Acortados, los músculos tiran de los huesos sobre los que se insertan y hacen que, a la larga, las superficies articulares dejen de corresponderse con la exactitud necesaria. El cartílago que rodea los extremos de los huesos se desgasta.

En la medida en que son los músculos los responsables del movimiento de los segmentos, Françoise Mézières nos aconsejó desconfiar de las radiografías, que parecen mostrar una articulación fijada para siempre y que es, por lo tanto, del exclusivo dominio de la cirugía. Ahora bien, si conserva al menos un esbozo de movimiento posible y si el enfermo siente dolor al ejecutar ese movimiento, sus articulaciones, a pesar de las apariencias, no se hallan soldadas y pueden tratarse relajando la contracción de los músculos periféricos.

– El cuerpo no se compone sólo de músculos, pero sólo los músculos determinan la forma del cuerpo.

Y a continuación nos contó la historia de una señora muy anciana que había vivido en su pueblo. Padeciendo la enfermedad de Parkinson, con numerosas complicaciones, su cuerpo se había encorvado hasta doblarse por la mitad y su cabeza permanecía siempre en el mismo ángulo. Dormía doblada, no se había enderezado desde años atrás. El día en que murió, Françoise Mézières pasó por delante de su casa. Entró y encontró a la difunta extendida sobre su lecho. Perfectamente recta !

– Naturalmente, una vez muerta, los músculos habían soltado su presa sobre los huesos y se había conseguido extenderla sin dificultad. En el cementerio, saben?, todos los esqueletos se parecen.

Antes de comentar más ampliamente la muy rara facultad que posee Françoise Mézières de ver con una claridad que ningún prejuicio oscurece, quisiera exponer algunos de sus otros conceptos, entre ellos, la búsqueda de la elegancia en las formas.

La Morfología Perfecta

La gimnasia médica clásica se contenta con analizar y clasificar los diferentes tipos de morfología que se consideran como constitucionales y, a causa de ello, como irreversibles. Ya sea uno longuilíneo, brevilíneo, redondeado, plano o curvo, uno es como es. Por el hecho de ser corriente, se juzga como normal nuestra estructura imperfecta. Acaso la belleza de las justas proporciones no constituye, como la salud, un don raramente acordado por la ingrata naturaleza? La belleza, al ser la excepción, se estima entonces como anormal.

Françoise Mézières afirma que la morfología no debería ser la ciencia que clasifica los dismorfismos, sino el arte de reconocer la forma perfecta, la única morfología normal. Ella nos enseñó a no aceptar ningún trabajo que no tienda hacia esa forma perfecta. Porque ni la importancia de la desviación del sujeto ni su edad le impiden aproximarse sensiblemente a ella. Ante la estupefacción de sus cursillistas, Françoise Mézières declaró que ni el tipo morfológico, aún hereditario, ni las deformaciones adquiridas ( a excepción de las fracturas y mutilaciones) son irreversibles. Incluso había comprobado que el cuerpo de las personas de edad (el decano de sus pacientes tenía ochenta y cinco años) es más maleable que el de los jóvenes y que podía obtener de ellas resultados asombrosos.

Buenos días, mi cuerpo

Buenos días, mi cuerpo

BuenosDiasMiCuerpoEs a ti a quien quiero decir hoy día cuánto te agradezco el haberme acompañado por tan largo tiempo sobre los múltiples caminos de mi vida. Yo no siempre te he otorgado el interés, el afecto o simplemente el respeto que te mereces. Incluso, a menudo te he ignorado, maltratado, aporreado con miradas indiferentes, con silencios plenos de duda, de reproches violentos, Tú eres el compañero de quien más he abusado, al que más he traicionado,

Y hoy día, en la mitad de mi vida te descubro, un poco emocionado, con tus cicatrices secretas, con tu laxitud, con tus maravillas, con tus posibilidades.

Me sorprendo de amarte con deseos de darte mimos, caricias, bienestar.

Quisiera hacerte regalos únicos, diseñar flores sobre tu piel, por ejemplo, ofrecerte a Mozart, darte las risas del sol, o introducirte a los sueños de las estrellas.

Cuerpo mío, hoy te quiero decir que te soy fiel. No a pesar mío, sino en la aceptación profunda de tu amor.

Sí, yo he descubierto que tú me amas, cuerpo mío, que tú cuidas de mí, que estabas vigilante y asombrosamente presente en todos los actos de mi vida. Cuántas violencias has afrontado para dejarme nacer, para dejarme ser, crecer contigo? Cuántas enfermedades me has evitado? Cuántos accidentes has atravesado para salvarme la vida? Cuántos abandonos has aceptado para dejarme entrar en el placer? Bien seguro que a veces sucede que lo comparto contigo y que te dejo ser amado por otros, por una que yo conozco y que te conquistaría si yo la dejara hacer…

Cuerpo mío, ahora que te he encontrado, no te dejaré más… Iremos hasta el final de nuestra vida en común y, suceda lo que suceda, envejeceremos juntos.

Jacques Salomé.

Traducido y extractado por Luisa Riquelme de
Question de
Editions Ritz.
Paris.

Respiracion Tibetana

Respiracion Tibetana

Debido a que la respiración marca el ritmo vital, la forma en que respiramos determina la disposición de nuestras energías. Cuando estamos agitados o excitados, nuestra respiración es irregular y rápida; en cambio, cuando estamos tranquilos y equilibrados, nuestra respiración es lenta y suave. Nosotros podemos cambiar nuestro estado mental y nuestra condición física a partir de la forma en cómo estamos respirando. Incluso cuando estamos enojados, podemos calmarnos y equilibrarnos al respirar en forma lenta y relajada.

Cuando la respiración es consistentemente calmada y suave, la energía aumenta y la salud mejora. Podemos dormir mejor. El organismo se equilibra tanto psíquica como físicamente. La mente se torna lúcida y el cuerpo se pone alerta y sensible: se escucha con más claridad, los colores son más vibrantes y es posible saborear mejor las experiencias. Los matices de las sensaciones se enriquecen de modo que ciertas cosas simples pueden producirnos un gran gozo, como una pequeña sonrisa, por ejemplo. Una vez que hemos aprendido a conectarnos con la energía de la respiración, el respirar se convierte en una infinita fuente de energías vitalizantes.

Esta suave respiración nos conecta con un fluyente tipo de energía, o aliento, que es inseparable de la sutil energía mental y física que se mueve a través de nuestro cuerpo. Este patrón energético puede ser visto como una totalidad, como un mandala, o un centro de origen, o punto cero, desde el cual la energía fluye en todas direcciones. Dentro de este patrón hay centros energéticos que actúan como terminales para estas energías, desde donde ellas irradian y circulan por todo el cuerpo. Entre estos centros está el de la cabeza, el de la garganta y el del corazón. Si pudiéramos ver este patrón energético desde arriba, éste parecería una espiral con el centro de la cabeza en el tope, rodeado de una serie de círculos concéntricos con un anillo por cada uno de los centros energéticos.

La energía de la respiración está particularmente asociada con el centro de la garganta; ambos coordinando el flujo de energía a través del cuerpo. Es, por lo tanto, a través del centro de la garganta, que podemos aprender más fácilmente a contactarnos y a equilibrar la energía de la respiración y las otras energías sutiles.

El centro de la garganta ha sido tradicionalmente visualizado como una flor de 16 pétalos colocada entre el centro de la cabeza y el centro del corazón y directamente conectado con ellos. Mientras las energías pasan a través del centro de la garganta, ellas fluyen hacia estos dos centros. Cuando el centro de la garganta está en calma, lo hacen de una forma equilibrada y coordinada: las energías mentales y psíquicas se integran y la respiración se purifíca y se equilibra. Sin embargo, por lo general, el centro de la garganta está agitado y estas energías se bloquean y no fluyen adecuadamente.

De todas formas, es posible respirar de una forma tal que el centro de la garganta se calme y funcione suavemente. La manera de hacerlo es respirar suave y pausadamente por la nariz y la boca, con la boca ligeramente entreabierta y la lengua tocando levemente el paladar. Al principio no es cómodo hacerlo pero, a medida que la energía empieza a fluir hacia los centros de la cabeza y el corazón, los efectos vitalizantes de este tipo de respiración se comienzan a sentir y resulta cada vez más fácil y placentero el continuar. Cuando el flujo interno de energías se equilibra, nuestros sentimientos y sensaciones se despliegan de manera natural, y esto nos da acceso a profundas sensaciones de plenitud.

Empieza por prestar atención al hecho de respirar al mismo tiempo a través de la nariz y la boca. Esto no requiere esfuerzo y no produce molestia, sólo déjalo ser en forma natural, no necesitas pensar en cómo respirar correctamente. En algún momento te darás cuenta que tu aliento está igualmente distribuido entre la nariz y la boca y entre la inspiración y la exhalación.

Pero esto toma tiempo, debido a que el flujo de energías a través de nuestros sistemas está generalmente desequilibrado y perdemos contacto con nuestros sentimientos y sensaciones. Esto por sí ya nos dificulta movernos hacia un equilibrio personal. Nuestros viejos hábitos de buscar la satisfacción afuera, de esperar que otros nos provean de emociones de placer y de plenitud, son muy difíciles de corregir. Así, mientras más buscamos fuera de nosotros la satisfacción personal, más perdemos el contacto con nosotros mismos y con nuestras sensaciones internas. Dejamos de sentir el contacto con nuestro cuerpo físico y con nuestro cuerpo emocional.

Una vez que esta forma errada de respirar queda establecida, ella se autoperpetúa. Es muy frecuente que, en lugar de experimentar en forma directa las sensaciones para luego asimilarlas e integrarlas con lo que sentimos, somos atrapados por patrones de pensamientos ya conocidos previamente rotulados Con esto el sujeto se refuerza, es el yo que vive la experiencia, y la experiencia misma se convierte en un objeto congelado en forma y significado.

Cuando estamos en este estado, nuestras sensaciones y sentimientos son de segunda mano, más bien corresponden a interpretaciones de imágenes mentales que hemos introyectado. Vivimos en nuestras cabezas, sobre la base de nuestra experiencias pasadas y verbalizaciones mentales desconectadas de nuestros verdaderos sentimientos. Con esto, aparece un sentimiento de insatisfacción permanente, un sutil estado de ansiedad que se percibe como si la garganta estuviera apretada y se manifiesta como si el yo saliera en busca de experiencias. El flujo de energía se incrementa hacia el centro de la cabeza y decrece hacia el corazón.


En este estado se desarrollan todos los extremos y desequilibrios emocionales: la ira, el odio, la depresión severa y la falta de energía. No podremos conectarnos con nuestros sentidos y con nuestros verdaderos sentimientos mientras el centro de la garganta no se equilibre y las energías sutiles se distribuyan en forma pareja hacia la cabeza y el corazón. Sin la energía que requerimos para activarlos, nuestros sentidos no podrán funcionar adecuadamente y permanecerán dormidos.

Esta técnica de respiración nos enseña como disolver este condicionamiento de una ansiosa búsqueda externa, y nos lleva hacia la experiencia personal y directa. Respirando con suavidad a través de la nariz y la boca, podemos gradualmente llevar la respiración a un nivel balanceado y equilibrar el centro de la garganta de tal manera de que las energías se distribuyan en forma pareja hacia los centros de la cabeza y del corazón. Una respiración así, aún sin un total control, ya es una apertura. Desde el comienzo se puede percibir el despertar de los sentidos y el inicio de un ciclo.

Mientras respiras, tu cuerpo se calma y te sientes relajado. Tan pronto como te des cuenta de esta sensación de relajación, disfrútala. Si al comienzo no la percibes, imagínate lo que para ti sería la sensación más placentera y disfrútala, siéntela. Posteriormente sentirás físicamente esta energía, ya que una vez que te contactas con la sensación de relajación has encontrado el camino. Penetra en ello lo más profundo que puedas; mientras más profundo llegues, más rica será la sensación y podrás cosechar estos frutos en cada parte de tu cuerpo. Lo sentirás hasta en la médula de tus huesos y también fuera de tu cuerpo cada vez que lo requieras.

De aquí en adelante acumula la calidad de estas sensaciones estimulándolas, enriqueciéndolas, profundizándolas y ampliándolas. Estimula la calidad de tu respiración, déjala que te proporcione alegría, acumúlala de la misma forma en que se acumula el agua para generar electricidad. La sensación es de alegría, de felicidad, de una gran apertura y de una vasta cualidad emergente. Estas sensaciones pueden tornarse tan grandes que te sobrepasen, tan potentes que puede ser que sientas que no puedes acumular más. Finalmente, cuando estas sensaciones crezcan hasta estos niveles de poder, se abrirán tus centros de energías, células y sentidos y todo tu cuerpo adquirirá un total equilibrio.

Mediante la práctica continua de esta forma de respirar y de contactar las sensaciones, éstas se irán acumulando hasta que finalmente tocarás la esencia de esta energía en forma directa. No necesitarás interpretaciones ni palabras: sólo estará ahí. Entonces, cada vez que requieras utilizarla, ella estará ahí.

A medida que desarrollas la calidad de tu respiración, el estado de consciencia que se origina en la experiencia directa se irá ampliando en forma gradual hasta el punto en que este estado de alerta y la respiración lleguen a ser una unidad. Cuando ambos se estimulen mutuamente, la energía aumentará y estará siempre fresca y disponible. El proceso es como cargar una batería: tú enchufas la energía mental en la respiración y estimulas la energía. Este es el secreto de la abundancia de energía. Incluso si tu nivel de energía está bajo en en algún momento, tienes líneas para volver a conectarte con ella. Cuando aprendes a regenerar tu energía y a mantenerla almacenada, puedes incluso compartirla con otros, ya que tienes un recurso inagotable.

Cuando tu respiración está verdaderamente equilibrada ni muy controlada o tensa, sino muy lenta y suave y a un ritmo parejo – y cuando al mismo tiempo tu estado de alerta esté unido con la respiración, aparecen naturalmente ciertos efectos. La respiración es entonces como un radar que te permitirá captar inmediatamente la señales de cualquier emoción, tuya o ajena. La percepción del comienzo de una emoción y de una sensación crea un espacio de protección en torno tuyo. Este darse cuenta llega a ser un campo abierto que te permite ejercer un control de alerta muy diferente al control por represión o fuerza.

Cuando estás consciente de tu respiración, toda tu vida se equilibra. Incluso cuando te encuentras en situaciones que te generan mucha ira, frustración o miedo, puedes disolver estas perturbaciones sólo por estar consciente de tu respiración, poniendo atención en que el aliento sea calmado, lento y rítmico. Mientras más acumules energía de esta manera, más se calmará tu cuerpo en su totalidad. Si le das a la energía una posibilidad de estabilizarse, muchas partes de él, a diferentes niveles, se aquietarán. La vida tomará un ritmo saludable, con pocas oscilacions que la perturben y los sentidos podrán entonces madurar y dar fruto.

Es, sin embargo, importante trabajar en forma continua con la respiración ya que, si no lo haces, sus efectos no durarán, tu cuerpo, tu mente y tus sentidos retrocederán hacia un ritmo desequilibrado. Así que practica este tipo de respiración cada día, por lo menos durante tres meses y por veinte a treinta minutos diarios. Trata de mantener la energía fluyendo, acumulándose y generándose con el aliento. Primero, puedes concentrarte prestando atención a tu respiración. Luego puedes ir gradualmente desarrollando un tipo de estado de consciencia como en la meditación. No tiene importancia la forma en que se denomine relajación, consciencia o meditación – ya que todas ellas son solamente etiquetas. Lo importante es la calidad de la experiencia.

Una vez que aprendemos a acumular energía, podemos desarrollar este proceso día y noche y no sólo a ciertas horas establecidas. Todo el cuerpo se relaja, la tensión muscular y los bloqueos mentales desaparecen y la energía se distribuye por todas partes. Nuestras vidas se amplían y se hacen más saludables. Más tarde, probablemente, no tendremos que hacer ningún esfuerzo para atrapar esta energía de la respiración, ya que está detrás de todas las energías físicas y mentales.

Dado a que las energías internas y externas provienen de la misma respiración o prana, así como nuestro ambiente interno cambia, nuestra relación con el mundo externo cambia también y el Universo llega a ser mucho más cómodo para estar en él. Es como si los objetos del mundo externo y nuestro mundo interno de sensaciones nuestra consciencia – se unieran. Apoyamos al mundo y él nos apoya a nosotros y a nuestros sentidos. Nuestros sentidos nos proporcionan placer, nos sentimos positivos, proyectamos eso y recibimos de vuelta lo que hemos proyectado El interior y el exterior se armonizan y se equilibran.

Comienza por respirar muy suavemente. A medida que progreses, hazlo más lento, dejando que la respiración se ponga cada vez más lenta hasta que se torne totalmente suave y pareja, casi como si no existiera inhalación y exhalación. La energía empezará a aumentar en forma paulatina. A medida que practiques, revisa tu respiración cada cierto tiempo para constatar cómo vas progresando hacia esta meta.

Tarthang Tulku

Traducido y extractado por Angela Valladares de
Tarthang Tulku.- Kum Nye Relaxation.-Dharma Publishing

Página 1 de 41234