Descubrir su tipo de Cuerpo-Mente según el Ayurveda

Descubrir su tipo de Cuerpo-Mente según el Ayurveda


El Ayurveda es el sistema más antiguo del mundo para conservar la salud y prevenir y eliminar enfermedades. Su origen data del 2500 a.C., y cuando Hipócrates y los otros primeros médicos griegos realizaron su obra, ya existía desde hacía tiempo. En el presente, a medida que empezamos a comprender los límites de lo posible usando una visión puramente mecánica del cuerpo, cobra más importancia en Occidente la aguda visión del Ayurveda y otros sistemas tradicionales de atención de la salud.

Quizás el más importante de los principios del Ayurveda sea el que señala que debemos conocer al paciente antes de poder entender y controlar la enfermedad. Este punto de vista es compartido por sanadores de numerosas tradiciones, y a menudo se deja de lado en la atención de salud contemporánea, cuando el sólo hecho del gran número de pacientes y la tendencia a confiar en medicamentos vastamente prescritos pueden desviar la atención de las necesidades individuales. Para conocer de verdad el estado de cualquier ser humano, debemos conocer la índole mental, emocional e incluso espiritual de esa persona tanto como la altura, el peso, la presión sanguínea y otros datos fisiológicos en los que suele apoyarse la medicina moderna. El Ayurveda enseña que no es prudente hacer una distinción tajante entre mente y cuerpo: éstos son sólo elementos de la totalidad que es un ser humano. La íntima conexión entre mente y cuerpo es algo especialmente importante, y la noción de una separación rígida entre un estado emocional y una enfermedad física es inútil.

A lo largo de siglos, el Ayurveda ha creado una terminología muy eficaz para expresar las relaciones entre mente y cuerpo, y para describir los modos en que se expresan dichas relaciones en una misma persona. Según el Ayurveda, el universo es creado, formado y organizado por la consciencia, que se expresa a través de cinco elementos principales: espacio, aire, fuego, agua y tierra. En el sistema mente cuerpo del ser humano, estos cinco elementos se refinan, y dan lugar a tres principios rectores esenciales, que esta tradición denomina doshas. A través de estos doshas la energía y la información del universo se hacen presentes en nuestros cuerpos y en nuestras vidas. Cada uno de los tres doshas tiene una influencia específica en la fisiología.

El dosha Vata es el principio del movimiento; rige la circulación, el paso del alimento por el tracto digestivo y hasta el movimiento de ideas y sentimientos por nuestro cerebro. Vata se deriva de los elementos espacio y aire; es imprevisible como el viento, y está en movimiento perpetuo.

El dosha Pitta se asocia con el elemento fuego y, con frecuencia, se lo describe por medio de metáforas del calor. Pitta es responsable de convertir el alimento en energía por medio de la digestión, y también del metabolismo del aire y del agua.

El dosha Kapha es el principio de la estructura en el sistema mente cuerpo. Deriva de los elementos tierra y agua, y se dice que es el más pesado de los doshas. Se necesita Kapha para la formación de músculos, huesos y tendones; es responsable de las paredes celulares que dan estructura a la fisiología en el nivel básico.

El Ayurveda nos enseña que el sistema mente cuerpo se define por las proporciones de Vata, Pitta y Kapha presentes en el organismo, y por el grado en que esas proporciones se desvían del equilibrio dóshico ideal, que queda fijo en el comienzo mismo de la vida. Si al nacer su dosha dominante ha sido Vata, el Ayurveda considerará que usted es del tipo Vata, porque las características de ese dosha serán más evidentes en su índole mental y física. Lo mismo sucede si los que dominan al nacer son Pitta o Kapha, lo cual significa que influirán más en su naturaleza. A medida que avanza la vida, la tensión o la enfermedad pueden provocar desequilibrios en los doshas, y hacer que uno de los elementos subordinados se vuelva dominante. También puede ocurrir que el dosha dominante se desequilibre. Por ejemplo, un tipo Vata desequilibrado podría tener exceso de Vata, del mismo modo que demasiado Pitta o Kapha.

Por supuesto, tienen que estar presentes los tres doshas en el organismo, y hasta en cada una de las células del cuerpo. Puede ser bastante complicado precisar el tipo de cuerpo, y cualquier desequilibrio que aparezca, pues las proporciones cambian de manera continua en el curso de la vida. Es preferible que esta evaluación la realice un médico preparado en el Ayurveda.

Características de los tres doshas
Según el Ayurveda, conocer su tipo de cuerpo es el primer paso, y el más importante, hacia la genuina salud. Esto se aplica tanto al tratamiento de las adicciones como de cualquier otra enfermedad. Aunque los tres doshas deben estar presentes para sustentar la vida, pocas veces se los encuentra en proporciones similares en cada individuo, y es fundamental reconocer si la influencia principal es Vata, Pitta o Kapha. Esto permite saber en qué áreas podrá ser vulnerable cuando esté bajo tensión física o emocional; y también decidir qué clase de actividades y cambios en su estilo de vida contribuirán mejor a recuperar el equilibrio de mente y cuerpo.

Vata:
Como el viento en la pradera, Vata está siempre en movimiento, cambiante, siempre invirtiendo la dirección. Los tipos Vata son mucho más variables que los Pitta o Kapha, y es mucho más difícil predecir su conducta de un día para el otro. En la gente de este dosha surgen de pronto estallidos de energía, tanto mental como física, y luego se desvanecen con la misma rapidez. Ya sea caminando, comiendo o decidiendo cuándo irse a dormir, son siempre inconstantes. Este rasgo también está presente en la digestión, los estados de ánimo y las emociones, y en la salud en general. Por ejemplo, los Vata son especialmente vulnerables a enfermedades de menor importancia, como enfriamientos o grippe.
Sus características son:
-Constitución ligera y delgada
-Realiza las actividades con rapidez
-Hambre y digestión irregulares
-Sueño ligero, interrumpido; tendencia al insomnio
-Entusiasmo, vivacidad, imaginación
-Excitabilidad, carácter cambiante
-Rápido para absorber información, y también para olvidarla
-Tendencia a la preocupación
-Tendencia al estreñimiento
-Se cansa con facilidad, tiende a la fatiga excesiva
-La energía mental y física llegan en explosiones

Es muy propio de Vata:
-Tener hambre a cualquier hora del día o de la noche
-El gusto por la excitación y el cambio constantes
-Acostarse a diferentes horas todas las noches, saltarse comidas y, en general, tener hábitos irregulares
-Digerir bien un día y mal el siguiente
-Caminar de prisa
-Manifestar estallidos emotivos de corta vida, que olvida con rapidez.

Pitta:
Como una llama al rojo vivo, la cualidad que define a Pitta es la intensidad. Esta asociación con el calor es evidente hasta en las características físicas, pues suelen tener pelo rojizo y cutis sonrosado. Los Pitta son ambiciosos por naturaleza, e incluso activos, tienen un estilo de expresión audaz y tienden a discutir si se los enfrenta. Cuando están en equilibrio, los tipos Pitta son afectuosos, exhiben rostros que resplandecen de calidez, y la felicidad es característica de este dosha.
Sus características son:
-Constitución mediana
-Fuerza y resistencia medias
-Hambre y sed agudos, digestión fuerte
-Tendencia a enfadarse o irritarse bajo tensión
-Piel pálida o rojiza, con frecuencia pecosa
-Aversión al sol, al clima cálido
-Carácter emprendedor, le gustan los desafíos
-Inteligencia aguda
-Habla precisa y articulada
-No puede saltarse las comidas
-Pelo rubio, castaño claro o rojizo (o con reflejos cobrizos).

Es muy propio de Pitta:
-Sentirse famélico si la cena se atrasa media hora
-Vivir pendiente del reloj y detestar la pérdida de tiempo
-Despertarse de noche acalorado y con sed
-Hacerse cargo de una situación o creer que debería hacerlo
-Aprender por experiencia que, a veces, los demás le consideran demasiado exigente, sarcástico o crítico
-Caminar con paso decidido.

Kapha:
Kapha es el dosha más calmo y estable, y es mucho más difícil que se desequilibre que en el caso de Vata o Pitta. Kapha aporta estructura y energía al organismo, y estas características son evidentes en la constitución robusta de la mayoría de los tipos Kapha. Son serenos y optimistas por naturaleza. Tardan en enfadarse, y prefieren considerar todos los puntos de vista antes de adoptar la posición propia. Pero cuando se desequilibran, pueden mostrarse letárgicos e indecisos. Los benefician los ejercicios vigorosos y una dieta que contraste con su tendencia al sobrepeso. Pese a esos puntos vulnerables, el Ayurveda describe a las personas Kapha como afortunadas: son personas de índole cariñosa y considerada, y su fuerza física innata les brinda protección contra todo tipo de enfermedades.
Sus características son:
-Complexión sólida y fuerte; gran fuerza y resistencia físicas
-Energía firme; movimientos lentos y elegantes
-Personalidad tranquila, relajada; lentos para enfadarse
-Piel fresca, suave, gruesa, pálida y, con frecuencia, grasa
-Lentos para captar información, pero con buena retención
-Sueño pesado, prolongado
-Tendencia a la obesidad
-Digestión lenta, hambre moderada
-Afectuosos, tolerantes, benévolos
-Suelen ser posesivos y complacientes.

Es muy propio de Kapha:
-Reflexionar las cosas largo tiempo antes de adoptar una decisión
-Despertar lentamente, quedarse en la cama largo rato y necesitar un café antes de despabilarse
-Sentirse satisfechos con el statu quo y ser conciliadores con los demás para conservarlo
-Respetar los sentimientos de otros (hacia los que siente genuina empatía)
-Buscar consuelo emocional en la comida
-Tener movimientos elegantes, ojos líquidos, andar deslizante, aunque estén con sobrepeso.

Cuestionario Ayurveda Mente-Cuerpo
Ahora, usted podrá identificar su dosha dominante con la ayuda del cuestionario que ofrecemos a continuación, el que está dividido en tres secciones de 20 preguntas.
Evalue de 0 a 6 lo que se aplique a usted, tomando como referencia:
0 = No se aplica a mí.
3 = Se aplica un poco (o a veces).
6 = Se aplica la mayoría de las veces o casi siempre.
Al final de cada sección, anote su puntaje. Por ejemplo, si anotó un 6 para la primera pregunta, un 3 para la segunda y un 2 para la tercera, el puntaje será 11. Cuando termine, tendrá tres puntajes diferentes. Al compararlos, podrá determinar su tipo de cuerpo. En lo referido a los rasgos físicos objetivos, por lo general su elección será obvia. En cuanto a las características mentales y de comportamiento, que son más subjetivas, deberá responder de acuerdo a lo sentido y actuado la mayor parte de la vida, o al menos durante los últimos años.

SECCION 1: VATA

Asigna un valor de 0 a 6 en la casilla correspondiente

1- Hago las cosas con rapidez. [ ]
2- No soy capaz de memorizar ni de recordar después. [ ]
3- Soy entusiasta y vivaz por naturaleza. [ ]
4- Soy de físico delgado, no subo de peso con facilidad. [ ]
5- Siempre aprendí con gran rapidez. [ ]
6- Cuando camino lo hago con paso rápido. [ ]
7- Tiendo a tener dificultades para decidir. [ ]
8- Tiendo a tener gases y a constiparme con facilidad. [ ]
9- Tiendo a tener las manos y los pies fríos. [ ]
10-Me pongo ansioso o preocupado con frecuencia. [ ]
11-No tolero el frío tan bien como las demás personas. [ ]
12-Hablo con rapidez y mis amigos me consideran conversador. [ ]
13-Mi ánimo cambia con facilidad y soy de naturaleza emotiva. [ ]
14-Suelo tener dificultades para conciliar el sueño o para dormir bien toda la noche. [ ]
15-Mi piel tiende a ser muy seca, sobre todo en invierno. [ ]
16-Mi mente es muy activa, a veces inquieta, pero siempre muy imaginativa. [ ]
17-Mis movimientos son rápidos y activos; mi energía suele surgir en arranques. [ ]
18-Me excito con facilidad. [ ]
19-Suelo tener hábitos irregulares para comer y para dormir. [ ]
20-Aprendo con rapidez, pero también olvido con rapidez. [ ]

Puntuación Vata …….

SECCION 2: PITTA

Asigna un valor de 0 a 6 en la casilla correspondiente

1- Me considero muy eficiente. [ ]
2- En mis actividades, suelo ser muy preciso y ordenado. [ ]
3-Soy obstinado y tengo una actitud más bien autoritaria. [ ]
4-Me siento incómodo o me fatigo con facilidad en clima cálido. [ ]
5-Tiendo a transpirar. [ ]
6-Aunque no siempre lo demuestre, me irrito o enfado con bastante facilidad. [ ]
7-Si me salto una comida o se demora, me siento mal. [ ]
8-Se pueden aplicar a mi pelo una o más de estas características:
encanezco o pierdo el pelo precozmente; es fino, escaso, lacio;
es rubio, rojizo o color arena. [ ]
9-Tengo buen apetito; si quiero, soy capaz de comer en cantidad. [ ]
10-Mucha gente me considera obstinado. [ ]
11-Tengo hábitos intestinales muy regulares; es más frecuente que tenga
intestinos flojos que constipación. [ ]
12-Me impaciento con frecuencia. [ ]
13-Suelo ser perfeccionista en los detalles. [ ]
14-Me enfado con facilidad, pero también olvido pronto. [ ]
15-Me gustan mucho los alimentos fríos, como cremas heladas y bebidas frías. [ ]
16-Tiendo más a sentir que un ambiente está demasiado caldeado que frío. [ ]
17-No tolero las comidas muy calientes y demasiado condimentadas. [ ]
18-No soy tan tolerante con los desacuerdos como debería. [ ]
19-Disfruto de los desafíos, y cuando quiero algo, mis esfuerzos para
lograrlo son muy decididos. [ ]
20-Suelo ser demasiado crítico en relación a los demás, y también conmigo mismo. [ ]

Sanación frente a Curación

Sanación frente a Curación

Después de mi apoplejía empecé a coleccionar diferentes tratamientos –occidentales, alternativos o espirituales. De vez en cuando alguien me llamaba para explicarme sobre esta terapia o aquella medicina, y más tarde los discutía con mi médico y mis amigos.  Algunos los seguía y otros no. Un amigo me sugirió un tratamiento que incrementaba los niveles de oxígeno en el cerebro…..
Mi propia sanación tuvo muchas causas: mi gurú, el uso de marihuana con fines medicinales, la ayuda de diversos chamanes, tratamientos de acupuntura, biofeedback, una droga experimental llamada acetilcolina, pastillas, pastillas y más pastillas, terapia con agua, terapia física, Feldenkrais, logopedia, y –sobre todo- el amor de mucha gente… ¡de tanta y tanta gente!
He pasado a través de los procesos de sanación y curación. Mientras que la curación ayuda a nuestros cuerpos a ser lo que eran antes, la sanación utiliza lo presente para evolucionar más profundamente hacia la Conciencia del Alma, y en algunos casos, hacia la “mejora” física. Como ya he comentado, aunque no me he curado de los efectos de mi apoplejía, es cierto que he pasado por una profunda sanación de mi corazón y de mi mente, lo que hace que estos dos últimos años se hallen entre los más felices de mi vida. Para el Ego esto parece algo imposible; racionalización del dolor, mecanismo para afrontar situaciones o engaño, el Ego sólo representa una faceta de lo que somos. El cuerpo y su viaje hacia la madurez puede observarse desde una perspectiva más amplia. Cuando vemos los cambios en nuestro estado físico desde la perspectiva del Alma, la diferencia es destacable: en vez de lamentarnos por quienes éramos, nos maravillamos al ver en quiénes nos estamos convirtiendo. Si sabemos que somos algo más que un cuerpo, somos libres de relacionarnos con él sin miedo, con compasión en vez de resentimiento hacia nuestro dolor y nuestros sufrimientos.

Tiempo y Cambio
Tiempo y cambio están interrelacionados. Calculamos el tiempo por lo que cambia, y calculamos el cambio por el incremento de tiempo. Para muchos de nosotros, la prensión hacia lo que oculta el futuro es sinónimo de miedo al cambio. Como Egos que somos, nos resistimos a apartarnos de lo conocido; el cambio es casi siempre visto como una amenaza, ya que el Ego sólo se siente cómodo con lo que puede controlar. Pero aquí es donde el proceso consciente de envejecimiento puede ayudarnos a librarnos de la ansiedad que sentimos con la idea del cambio, porque el Alma no se halla sujeta al cambio de la misma manera que el Ego. No calcula el tiempo de la misma manera. El tiempo del Alma se mide en encarnaciones. Para el Alma cada encarnación es como una hora –ó un minuto. Mientras que el Ego existe en tiempo terrestre, el Alma lo hace en tiempo del Alma. El Alma piensa en términos de infinitos eones. Si aprendemos a permanecer en ambas perspectivas temporales, experimentaremos una quietud que nos permite aceptar las turbulencias fruto del cambio, además de captar nuestra propia respiración. Liberándonos del apego del Ego a las cosas permanentes, y familiarizándonos con lo que existe eternamente en cada momento presente, aprendemos a aproximarnos al cambio con curiosidad en vez de con temor, y a estar más tranquilos “sin saber”, de lo que estábamos anteriormente.
Con frecuencia explico una historia maravillosa que ilustra esta forma de sabiduría. Había una vez un granjero que tenía un caballo al que cuidaba mucho. Un día el caballo huyó, y el vecino vino a su casa para expresar sus condolencias.
-Lo siento mucho por lo que supone esta pérdida-, dijo, intentando demostrar buenas maneras.
– Nunca se sabe- replicó el granjero.
Unos días más tarde el caballo regresó acompañado de una hermosa yegua salvaje. El vecino fue de nuevo a felicitarlo:
-¡Esto es fantástico! –dijo-. ¡Qué golpe de suerte!
A lo que el granjero repuso:
– Nunca se sabe.
Unos días más tarde, cuando el hijo del granjero intentaba domar a la yegua, ésta lo lanzó al suelo, rompiéndole una pierna. Por supuesto, el vecino fue a expresar su preocupación por el suceso. El granjero repuso:
-Nunca se sabe.
Poco después el ejército cosaco llegó al pueblo para reclutar gente joven para luchar en la guerra. El hijo del granjero se libró al tener la pierna rota.
-¡Eres un hombre afortunado!- dijo el vecino al enterarse. Pueden imaginarse cuál fue la réplica del granjero.
El quid de la cuestión es que nunca sabemos qué cambios van a suceder, o cómo van a afectarnos. La ley de la impermanencia, anicca, nos exige que aceptemos los cambios con el mejor ánimo posible y a permanecer abiertos a lo desconocido.
Hace unos años conocí a un hombre, de nombre Tom Andrews, que se presentaba a las elecciones para senador en el estado de Maine. Tom había luchado en tres ocasiones contra el cáncer, una de las cuales le había costado una pierna. Me impresionó su proceder tranquilo, y le pregunté cómo se las apañaba para estar con tantos ánimos.
-Después de la tercera vez –me dijo- finalmente capté el mensaje. Necesitaba abrirme y dejar de vivir mi vida con miedo. Busqué los mejores tratamientos, tradicionales y “alternativos”, y continué con mi vida. La cosa más importante es no temer al futuro y permanecer abierto a cualquier cosa. Por extraño o nuevo que pueda ser, me digo a mí mismo: esto es con lo que ahora me toca esforzarme.
Así que planeamos lo que podemos, y seguimos con lo que hay.

Ram Dass
Extractos de “Aquí Todavía”, Ed. Kairós, Barcelona, 2002.

Historia de la Investigación Científica en el Campo Energético Humano

Historia de la Investigación Científica en el Campo Energético Humano

Dedo de la mano Foto Kirlian de un dedo meñique

La tradición espiritual

Adeptos de todas las religiones afirman haber experimentado o visto luces alrededor de las cabezas humanas. Mediante prácticas religiosas tales como la meditación y la oración alcanzan estados de consciencia ampliada que activan sus capacidades latentes de percepción sensorial elevada.

La tradición espiritual india, que cuenta con más de cincuenta siglos de antigüedad, habla de una energía denominada Prana, considerada el constituyente básico y la fuente de toda vida. El Prana o hálito vital fluye por todas las formas a las que ha dado vida. Los yoguis practican la manipulación de esta energía mediante técnicas respiratorias, meditación y ejercicios físicos cuya finalidad es mantener unos estados alterados de consciencia y de juventud mucho más allá de su alcance normal.

En el tercer milenio a.C. los chinos propugnaban la existencia de una energía vital a la que denominaban Ch’i: toda materia, animada o no, está compuesta y trasfundida por esta energía universal. El Ch’i contiene dos fuerzas polares, el yin y el yang. Cuando están equilibradas, el sistema vital muestra salud física; si se desequilibran, el resultado es la enfermedad. Un yang demasiado poderoso tiene como consecuencia un exceso de actividad orgánica. Si el que predomina es el yin da lugar a un funcionamiento insuficiente. Ambos desequilibrios provocan enfermedad física. La antigua técnica de la acupuntura se centra precisamente en equilibrar el yin y el yang.

La Cábala, teosofía mística judía surgida alrededor del año 538 a.C., denomina a esta misma energía luz astral. En la iconografía religiosa cristiana, Jesús y otras figuras espirituales aparecen rodeados por campos luminosos. El Antiguo Testamento contiene numerosas referencias a la luz que rodea a la gente y a la aparición de luces, pero estos fenómenos perdieron su significado original con el transcurso de los siglos. Por ejemplo, el Moisés de Miguel Ángel muestra el karnaeem en forma de dos cuernos, en vez de los dos rayos de luz a los que se refería originalmente dicho término. La razón es que, en hebreo, dicha palabra significa indistintamente cuerno o luz.

En su obra Future Science, John White relaciona 97 culturas distintas en las que el fenómeno aural recibe otras tantas denominaciones diferentes.

Muchas enseñanzas esotéricas (como las de los antiguos textos védicos del hinduismo, los teósofos, los rosacruces, los miembros de la Native American Medicine People, los budistas tibetanos e indios, los budistas Zen japoneses, Madame Blavatsky y Rudolph Steiner, por citar sólo unas pocas) describen detalladamente el campo energético humano. En fechas recientes, muchas personas con formación científica moderna han sido capaces de añadir observaciones sobre un nivel físico concreto.

La tradición científica: desde el 500 a.C. hasta el siglo XIX

Muchos pensadores científicos occidentales han sostenido, a lo largo de la historia, la idea de una energía universal que penetra en la naturaleza de forma global. Esta energía vital percibida como un cuerpo luminoso fue registrada por los pitagóricos, por primera vez en la literatura occidental, alrededor del año 500 a.C. Afirmaban que su luz podía producir muy diversos efectos sobre el organismo humano, incluyendo la curación de enfermedades.

Boirac y Liebeault, eruditos de principios del siglo XII, vieron que la energía que poseemos los seres humanos puede dar lugar a la interacción de individuos separados por grandes distancias. Según sus informes, una persona puede producir sobre otra un efecto saludable o patológico con su mera presencia. Paracelso, sabio de la Edad Media, llamó a esta energía “Illiaster”, entidad compuesta por una fuerza vital y una materia vital. El matemático Van Helmont percibió a comienzos del siglo XIX un fluido universal que penetra toda la naturaleza; no se trata de una materia corpórea o condensable, sino de un espíritu vital puro que invade todos los cuerpos. Otro matemático, Leibnitz, escribió que los elementos esenciales del universo son centros de fuerza que contienen su propia fuente de movimiento.

Van Helmont y Mesmer observaron, en el siglo XIX, otras propiedades de los fenómenos de energía universal que dieron lugar al mesmerismo, que se convertiría luego en el hipnotismo. Según estos autores, los objetos animados e inanimados se podían cargar con este “fluido”, y los cuerpos materiales podían ejercer mutuas influencias a distancia, lo que sugería la posible existencia de un campo, análogo en algunos sentidos a un campo electromagnético.

A mediados del siglo XIX, el conde Wilhelm Von Reichenbach dedicó treinta años a experimentar con el “campo” al que denominó fuerza “ódica”. Comprobó que mostraba muchas propiedades similares a las del campo electromagnético descrito anteriormente, en el mismo siglo, por James Clerk Maxwell. También descubrió numerosas propiedades exclusivas de la fuerza ódica. Determinó que los polos de un imán no sólo presentan una polaridad magnética, sino también una polaridad exclusiva relacionada con este “campo ódico”. Otros objetos, los cristales, por ejemplo, también presentan esa polaridad única sin ser magnéticos por sí mismos. Los polos de la fuerza ódica presentan las propiedades subjetivas de resultar “calientes, rojos y desagradables”, o bien “azules, fríos y agradables” a las observaciones de individuos sensibles. Determinó, además, que los polos opuestos no atraen como en el electromagnetismo. Comprobó que, con la fuerza ódica, los polos semejantes se atraen (es decir, el igual atrae al igual). Se trata de un fenómeno aural muy importante.

Von Reichenbach estudió la relación entre las emisiones electromagnéticas del Sol y las concentraciones afines del campo ódico. Descubrió que la mayor concentración de esta energía radica en las gamas rojas y azul-violeta del espectro solar. Von Reichenbach especificó que las cargas opuestas producían sensaciones subjetivas de calor y frío en grados variables de potencia que pudo relacionar con la tabla periódica de los elementos químicos mediante una serie de ensayos ciegos. Todos los elementos electro positivos proporcionaban a los sujetos desagradables sensaciones de calor; todos los elementos electro negativos pertenecían a la parte fresca, agradable, con un grado de intensidad de las sensaciones paralelo a su posición en la tabla periódica, yendo del calor al frío de acuerdo con la variación de los colores espectrales del rojo al añil.

Von Reichenbach descubrió que era posible conducir el campo ódico a través de un alambre, que la velocidad de conducción era muy lenta (de aproximadamente 4 metros/segundo) y que ésta parecía depender de la densidad de masa del material más que de su conductividad. Además, era posible cargar los objetos con esta energía de forma similar a como se hace con un campo eléctrico. Otros experimentos demostraron que se podía enfocar parte de este campo a través de una lente, como si fuera luz, mientras que otra parte fluiría alrededor de dicha lente de forma semejante a como pasa la llama de una vela alrededor de los objetos situados en su camino. Esta porción desviada del campo ódico reaccionaría también como la llama de la vela cuando está sometida a corrientes de aire, lo que sugiere que su composición es similar a la de un fluido gaseoso. Todos estos experimentos demuestran que el campo aural posee propiedades que permiten pensar que su naturaleza es, a un tiempo, particulada como un fluido y energética como las ondas luminosas.

Von Reichenbach comprobó que la fuerza del cuerpo humano producía una polaridad similar a la que presentan los cristales a lo largo de sus ejes principales. Basándose en tal evidencia experimental, describió el lado izquierdo del cuerpo como polo negativo y el derecho como positivo. Un concepto similar al de los antiguos principios chinos del yin y el yang antes mencionados.

Observaciones de los médicos del siglo XX

En los párrafos anteriores hemos visto cómo hasta el siglo XX se realizaron estudios tendientes a la observación de las distintas características de un campo energético que rodea a los seres humanos y los objetos. Muchos médicos se han interesado también por este fenómeno desde los albores del siglo XX.

En 1911 el doctor William Kilner dio cuenta de sus estudios sobre el campo energético humano contemplado a través de pantallas y filtros coloreados. Describió una neblina brillante dispuesta en tres zonas alrededor de todo el cuerpo: a) una capa oscura de unos 60 mm pegada a la piel, rodeada por b) otra capa más vaporosa de unos 2,5 cm que fluía desde el cuerpo en sentido perpendicular, y c) una delicada luminosidad externa de contornos indefinidos, algo más separada, con una anchura de alrededor de 15 cm. Kilner comprobó que el aspecto del “aura”, como la denominó, difiere considerablemente de un sujeto a otro, dependiendo de la edad, el sexo, la capacidad mental y el estado de salud. Determinadas enfermedades producían manchas o irregularidades en el aura, lo que movió a Kilner a desarrollar un sistema de diagnóstico basado en el color, la textura, el volumen y el aspecto general del envoltorio. De esta forma diagnosticó algunas enfermedades, como las infecciones hepáticas, la apendicitis, la epilepsia y alteraciones psicológicas como la histeria.

A mediados del siglo XX, los doctores George De La Warr y Ruth Drown construyeron nuevos instrumentos para detectar las radiaciones de los tejidos vivos. El primero desarrolló la radiónica, un sistema de detección, diagnóstico y curación a distancia que se servía del campo energético biológico humano. Sus trabajos más impresionantes son unas fotografías que fueron tomadas utilizando el cabello del paciente como antena. En ellas se muestran formaciones internas de enfermedades del tejido vivo, tales como tumores y quistes del hígado, tuberculosis pulmonar y tumores cerebrales malignos. Incluso logró fotografiar un feto vivo de tres meses en el interior del útero.

El doctor Wilhelm Reich, psiquiatra y colega de Freud a principios del siglo XX, se interesó vivamente por una energía universal a la que denominó “orgónica”. Estudió las relaciones entre las alteraciones en el flujo de orgones en el cuerpo humano y las enfermedades físicas y psicológicas. Reich desarrolló una modalidad psicoterapéutica que integraba las técnicas analíticas freudianas para desvelar el inconsciente con técnicas físicas destinadas a desbloquear el flujo natural de la energía orgónica en el cuerpo. Al liberar estos bloques energéticos, Reich pudo aclarar los estados mental y emocional negativos.

En el período comprendido desde la década de los treinta hasta los años cincuenta, Reich experimentó con estas energías empleando el instrumental electrónico y médico más avanzado de la época. Observó que esta energía latía en el cielo y alrededor de todos los objetos orgánicos e inanimados. Observó, con ayuda de un microscopio de alta resolución especialmente construido, que los microorganismos irradian pulsaciones de energía orgónica.

Reich construyó diversos aparatos físicos para estudiar el campo orgónico. Uno de ellos fue un “acumulador” capaz de concentrar energía orgónica, que utilizó para descargar objetos. Observó que una válvula de descarga al vacío podía, después de haberse cargado en un acumulador durante un período de tiempo prolongado, conducir una corriente eléctrica a un potencial considerablemente más bajo que el suyo normal de descarga. Además, afirmó que la velocidad de descomposición nuclear de un radioisótopo aumentaba si se situaba en un acumulador orgónico.

El doctor Lawrence Bendit y Phoebe Bendit realizaron en los años treinta amplias observaciones del campo energético humano (CEH) y relacionaron estos campos con la salud, la curación y el desarrollo del alma. El trabajo que realizaron subraya la importancia de conocer y entender las poderosas fuerzas formativas etéreas que son la base de la salud y la curación del cuerpo.

Más recientemente, el doctor Schafica Karagulla ha puesto en correlación las observaciones visuales realizadas por personas sensibles a las alteraciones físicas. Por ejemplo, una vidente llamada Dianne fue capaz de observar las pautas energéticas de algunos enfermos y describir con gran precisión sus trastornos médicos: desde alteraciones cerebrales hasta obstrucciones del colon. Estas observaciones del campo etéreo revelan un cuerpo o campo de energía vital que forma una matriz capaz de interpenetrar el cuerpo físico denso como si fuera una trama destellante de rayos luminosos. Esta matriz energética es la pauta básica en la que cobra forma y está anclada la materia física tisular. Los tejidos sólo existen como tales merced a este campo vital que los respalda.

El doctor Karagulla relacionó también las alteraciones de los chakras con la enfermedad. Por ejemplo, la sensitiva Dianne describió el chakra de la garganta de un paciente como hiperactivo y de color rojo y gris mate. Cuando Dianne observó el tiroides, notó que su textura era demasiado esponjosa y blanda y que el lado derecho no funcionaba tan bien como el izquierdo. Mediante técnicas médicas normales se diagnosticó al paciente la enfermedad de Graves, cuya principal consecuencia fisiológica es un considerable agrandamiento del tiroides, especialmente en el área del lóbulo derecho.

Reiki y los Siete Chakras

Reiki y los Siete Chakras

Richard Ellis
Editorial Edaf

Descubra la relación entre el Reiki y el antiguo conocimiento de los chakras.

El arte curativo conocido como Reiki tiene por fin equilibrar y armonizar el cuerpo a través de la trasmisión de energía que el practicante canaliza por medio de sus manos, y que a su vez despierta la propia energía sanadora del paciente tanto a nivel físico y mental como emocional.

En este libro el autor nos ofrece una perspectiva de la práctica del Reiki basada en su propia experiencia de varios años, en la que utiliza un recorrido a través de los chakras que permite un profundo desbloqueo de ellos.

Su sistema, basado en el Reiki tradicional del Dr. Usui, ofrece unos resultados sumamente valiosos, por lo que este libro podemos considerarlo
una importante contribución a la literatura actual sobre Reiki.

Así mismo, unos interesantísimos manuscritos personales del Dr. Usui sobre los orígenes del Reiki, recientemente descubiertos, están incluidos en esta obra.

Reiki, el camino del corazón

Reiki, el camino del corazón

Walter Lübeck
Editorial Sirio

La verdad. el amor universal y el conocimiento son, según la comprensión del autor, las cualidades primordiales del reiki. Todo ser humano anhela, en el fondo de su alma, alcanzar la verdad y el amor puros. Por ello, este libro constituye una maravillosa invitación a emprender un camino de múltiples rumbos.

La vía del reiki nos permite experimentar directamente el amor universal, dicho lo cual sobra cualquier explicación intelectual. Sentimos que existe, sencillamente. Se trata de una vivencia que cada uno ha de tener por sí mismo.

Bioenergética

Bioenergética

Dr. Alexander Lowen
Editorial Diana

Escrito desde una perspectiva positiva y liberadora del agotamiento físico, psíquico y emocional que agobia al hombre moderno, este libro tiene como meta principal incrementar la alegría y la satisfacción en la vida cotidiana del lector.

Con un enfoque revolucionario de la relación mente-cuerpo que ha despertado gran entusiasmo en diversas partes del mundo, la Bioenergética ayuda a calmar la ansiedad mental y, con ello, a que el hombre tenso e inhibido sea libre; a que el temeroso adquiera confianza en sí mismo; a que el excesivamente agresivo suavice sus modales y a que el reprimido goce de horizontes insospechados.

Al aplicar a su vida diaria el sencillo lema de la Bioenergética, usted es su cuerpo, verá como su organismo emite una energía propia que, al canalizarse en la forma adecuada, influye positivamente en los trastornos energéticos del cuerpo que afectan tanto a la salud mental como a la física.

Una de las tareas primordiales del hombre y la mujer modernos es saber liberar sentimientos y fuerzas que provocan tensiones musculares y agotamientos indeseables. Por eso, la Bioenergética, una de las formas de psicoterapia más aceptadas hoy en día, es un remedio ideal para tener una vida más plena y feliz.