JJJJJJJJJJEn nuestro Curso de Crecimiento Personal, hablamos de la “Charla Interior”, esa voz que nunca se calla dentro de nuestra cabeza, diciéndonos lo que tenemos o no tenemos que hacer, o traduciéndonos lo que nos acontece, como un guía fastidioso que insiste en hacernos notar lo obvio: “Este es un puente, aquella es una catedral…”

Esta voz interna también desempeña el papel de cuenta-cuentos, o narrador de historias. Nos cuenta historias sobre nuestro pasado y nuestro futuro, intercalando comentarios más o menos ácidos sobre las posibilidades que tenemos de llenar nuestras expectativas, o de corregir las secuelas de nuestros errores pasados.

Dentro de nuestra mente pasa un flujo continuo de comentarios sobre nosotros, sobre los que nos rodean, sobre lo que nos sucede o lo que quisiéramos que nos sucediera. A nivel subconsciente, escuchamos estas historias y – lo que es peor – las creemos. Vamos configurando nuestra vida de acuerdo a ellas. Una historia nos dice que estamos bloqueados, que nos sentimos agotados, sin fuerzas para producir algún cambio que nos saque de ese atolladero? Pues, obramos en consecuencia. Para qué vamos a intentar algo que – de partida – se nos presenta como imposible?

Estas historias se desarrollan en forma mecánica, cono si se escribieran solas. Las escuchamos como algo inevitable que se da de suyo. No se nos ocurre que pudiéramos modificar el guión de esa telenovela para hacerlo más positivo y motivador. No quiere decir que neguemos la existencia de problemas en nuestra vida. De verdad, los hay. Lo que podemos modificar es nuestra manera de encararlos. Sólo haremos un esfuerzo cuando este se nos presente como posible.

Tendríamos, primero, que estar atentos a las historias que nos narra durante todo el día el cuenta-cuentos, escucharlas con espíritu crítico, sin tragarnos bobaliconamente todo lo que nos dice, e introducir las correcciones que nos parezcan convenientes. Debemos aprender a contarnos historias que nos muestren lo que somos capaces de hacer, la forma en que podemos conseguir lo que deseamos, superando los obstáculos que se nos presenten. Es importante que nuestras historias sean con ilustraciones. “Más enseña un cuadro que diez mil palabras” dice un proverbio chino. Si visualizamos lo que estamos imaginando como expectativas hacia el futuro. es como si nos inyectáramos energías para conseguir lo que nos proponemos.

De esta manera el cuenta-cuentos estaría a nuestro servicio en lugar de ser un factor desmoralizante que nos atrapa en una red en lugar de ayudarnos a desplegar las alas.

Fernanda
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