Vía-láctea

 

Todas las religiones antiguas y modernas, todas las escuelas y órdenes esotéricas tienen como objetivo adquirir el Poder Magnético equilibrado que une al hombre con su Dios Interno. Para tal objeto han señalado cinco caminos que son los siguientes:

–          Por el dominio del cuerpo

–          Por el dominio de la mente

–          Por la acción

–          Por el Saber

–          Por la Devoción.

Hablaremos algo sobre cada uno de estos métodos.

Adquisición del equilibrio del magnetismo por el dominio del cuerpo

La tendencia de la naturaleza humana es la pereza y la molicie. El objeto de esta práctica es enseñar a dominar el hambre, la sed y el sueño; sobreponerse a los efectos del calor y del frío; a prevenir y curar las enfermedades y mantenerse en cabal salud sin necesidad de medicamentos; a detener la decadencia del organismo desgastado por consumo de energía vital, mantenerse joven a los cien años y prolongar a voluntad la vida corporal.

Muchos volúmenes fueron escritos sobre las prácticas de este sendero, y sólo los orientales e hindúes han seguido fielmente sus consejos. No vamos a repetir lo que otros han escrito, solamente vamos a enumerar los ejercicios por medio de los cuales se adquiere con el tiempo admirables capacidades que asombran a los fisiólogos. El objeto de estos ejercicios es dominar al cuerpo y hacer de él un instrumento obediente al espíritu. Todo ser humano puede realizarlos para despertar en él estos poderes latentes, aunque parecerá imposible a los esclavos de la comida y de la bebida o el sueño que se figuran que no podrán vivir sin comer tres veces al día, sin dormir 8 o 9 horas de las 24 diarias y sin comer un kilo de carne.

Las religiones no olvidaron de ordenar el ayuno y el ascetismo a sus fieles. Todos los profetas ayunaron cuarenta días; velaban las noches, dormían muy poco, se abstenían de comer carne y así llegaban a tener la clarividencia; percibían objetos a lejanísima distancia, leían en completa obscuridad y llegaban a ver por medio de la Luz interna.

Estos poderes están latentes en todo ser humano y todos mediante los convenientes ejercicios los pueden desenvolver; porque todas las fuerzas sutiles existen potencialmente en nuestro organismo. También por los ejercicios de la respiración, del régimen dietético y de los hábitos se puede curar todas las enfermedades del cuerpo; aunque la salud, robustez y vigor del organismo no son sinónimos de salud, robustez y vigor espiritual. La idea dominante de estas prácticas es que las enfermedades orgánicas son obstáculo en el sendero espiritual, mientras que la salud del cuerpo es la primera condición exigida para el conocimiento de las superiores verdades espirituales asequibles en esta vida.

Las prácticas de este sendero exige la estricta observancia de sus reglas:

Régimen dietético: debe abstenerse de todo manjar o bebida de índole amarga, picante, salada o ardiente, de toda clase de carnes, de mariscos, de especias como el clavo, la pimienta, la vainilla, la canela, la nuez moscada y la mostaza; de vinos y licores sin excepción; de café, té y tabaco, de los dulces y pasteles, las frituras, así como los crustáceos, los embutidos y todos los requilorios de la cocina de fonda, restaurante y hotel.

Ya estoy oyendo las carcajadas y la pregunta ¿qué nos queda para comer?, y a esta interrogación nos contestan las Escrituras: “He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobra la faz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto, de árbol que da simiente, será para comer”. Mas, cuando nadie quiso obedecer, el legislador tuvo que escoger el mal menor y decir: “De entre los animales, todo el de pezuña, y que tiene las pezuñas hendidas y que rumia, éste comeréis, etc.”. De esto se comprende que la comida de carne es un invento humano y no es divino. De todos modos la ciencia asegura que el reino vegetal proporciona las cuatro clases de alimentos indispensables para el mantenimiento de la vida fisiológica.

Sin embargo, el occidental debe evitar los extremos y obedecer las leyes de la ciencia de la alimentación racional o trofología, para no sufrir gravísimos trastornos en su organismo; pero debemos aclarar que para obtener el Poder magnético equilibrado debemos sacrificar muchos, muchísimos de nuestros gustos porque toda bebida y comida o excitante produce un desgaste de nuestro poder magnético, mientras que el aspirante debe conservar y defender esta energía a toda costa. Por lo tanto, para conservar la salud, fuente y canal de todo poder, es preciso tener mucho cuidado con lo que se come y al propio tiempo cumplir con las reglas de la higiene en lo referente al cuerpo, a la naturaleza del agua y del aire.

Los espíritus de la Luz nunca pueden acudir o ayudar a un ser desaseado mental o corporalmente. Sólo los elementales inferiores son los que se presentan a esta clase de seres. Sabemos de un caso extraño que sucedió hace poco y es bueno relatarlo:

Un grupo de espiritistas invitaron a un estudiante y practicante de la ciencia espiritual para que asistiera a una sesión. El estudiante aceptó de buena gana, pero después de una invocación larga y de una sesión que duró más de una hora, no se presentó ningún espíritu ni acaeció ningún fenómeno. Los asistentes, desesperados, decidieron levantar la sesión y el estudiante se despidió y salió. No habían transcurrido cinco minutos de su retirada, cuando el médium cayó en trance y comenzó a hablar. Al preguntarle por qué no se manifestó antes, el médium contestó: Su fluido brilloso envolvía a todos los presentes y era impenetrable.

Otras reglas más: el estudiante debe vivir en un lugar limpio, nunca ha de comer hasta la saciedad, mantenerse en absoluta continencia para poder refrenar sus sentidos, y levantar en su ánimo sentimientos de amor y compasión respecto de todo ser viviente. Debe también dominar todas las actitudes posibles de la cabeza, tronco y extremidades y reducir el cuerpo a la obediencia a la voluntad, sin contravenir las leyes fisiológicas, y por medio de la respiración intensificar la potencialidad nerviosa del organismo que elimina todos los desechos que determinan la pesadez del cuerpo y ocasionan los resfriados, catarros, reumatismos y otras enfermedades.

La postura del cuerpo aventaja todos los métodos de gimnasia conocidos. Las siguientes descripciones darán una idea de los principales ejercicios que curan las enfermedades y preservan de ellas:

1º Colocar firmemente las manos en el suelo, soportando en los codos el peso del cuerpo, oprimiéndolo contra los lomos. Después se levantan los pies del suelo, manteniéndolos rígidos a nivel de la cabeza.

 

2º Tenderse a lo largo, de espaldas en el suelo con la cabeza al mismo nivel del tronco. Este ejercicio apacigua la mente.

3º Sentarse en el suelo o en una silleta manteniendo siempre erguidos el tronco, el cuello y la cabeza. Esta postura corrige los defectos de la respiración y cura las enfermedades del pecho y los pulmones; así sucesivamente, cada ejercicio cura la enfermedad de un órgano y además le llena de magnetismo.

La respiración es otro factor indispensable para el objeto. El aspirante ha de inspirar siempre por las narices, con la boca cerrada y tan profundamente que el diafragma se mueva con todo el alcance de su posibilidad estableciendo el ritmo entre la aspiración y la espiración. Después aprenderá la respiración alternativa, esto es, inspirar por la fosa nasal izquierda manteniendo cerrada la derecha y espirar luego por la derecha manteniendo cerrada la izquierda. Esta respiración tonifica el sistema nervioso. Luego inspirará por una de las fosas nasales, retendrá el aliento durante la mitad del tiempo que empleó para la aspiración y espirará por la otra fosa nasal.

La ducha nasal de agua fría alivia el dolor de cabeza, evita los pólipos de la nariz y aftas en la boca. Dos o tres litros de agua tomados al día limpian los riñones, los intestinos, curan el estreñimiento y limpian la sangre. De cuando en cuando el lavado intestinal es el mejor depurador de los desechos del organismo. El insomnio se remedia asumiendo las posturas enumeradas y al propio tiempo respirando profundamente y reteniendo el aliento después de cada inspiración.

Todas estas indicaciones tienen por objeto:
– Curar las enfermedades del cuerpo

-Llenar el organismo de la Energía Magnética

-Hacer del cuerpo un instrumento del Yo Soy

-Hacer que el cuerpo sea un instrumento perfecto del Espíritu por el dominio de los fugaces placeres de la vida.

-Llegar por medio de sus capacidades a dominar los elementales inferiores y ascender al nivel de los de la Luz.

Esta es la aspiración de todas las religiones.

Adquisición del poder magnético por el dominio de la mente

La principal aspiración del estudiante es fortalecer la voluntad y vigorizar el poder de concentración para llegar a la Divinidad por el sendero del perfeccionamiento espiritual que es la meta de toda religión. Tiene que eliminar toda obstrucción mental hasta lograr una mente sana y con acierto perfecto.

El hombre de mente vigorosa y de voluntad robusta puede dominar sin mayor dificultad la naturaleza física y alcanzar la verdad. Todos los santos y sabios actualizaron sus poderes o facultades latentes, y adquirieron el poder de dominar todas las fuerzas del universo por el completo dominio de la mente.

La Mente Divina es el Soberano del Universo; cuando la mente del hombre se une a la de Dios, tiene aquella, poderes divinos, de suerte que al concentrar el humano su mente en un objeto del mundo fenomenal descubre la verdadera naturaleza del objeto en sí mismo en el mundo de la realidad. Concentrada la mente en un objeto o en un ser, quedan iluminados todos los aspectos y pormenores del ser en que se encontró la mente, y así resultó que el poder de concentración aventaja al de la percepción sensoria.

Quien se abstrae por completo del mundo exterior y se concentra en su verdadero ser descubre la real naturaleza del yo individual y reconocerá que en esencia es idéntico a la Única Realidad. Entonces ve que el Dios a quien adora está en él y no muy lejos de él y este conocimiento le emancipará de la esclavitud de la ignorancia y comprenderá que los mundos físico, mental y espiritual son inherentes y esenciales de su propio y verdadero ser.

El poder mental de la concentración es un puente entre el hombre y la verdad. Tiene ocho etapas:

1ª El candidato debe obedecer a los mandamientos de no matar, no hurtar, no mentir, no fornicar y la práctica y ejercicio de las virtudes de veracidad, continencia, misericordia, sencillez, templanza, pulcritud, firmeza de carácter y compasión de todo ser viviente.

La 2ª y 3ª etapas: para adquirir el poder mental se requiere austeridad, paciencia, estudio, absoluta confianza en Dios y completa sumisión a su Divina Voluntad.

La 4ª etapa consiste en los ejercicios de respiración que se practican con el pensamiento fijo en la energía magnética, la que le ayudará a vencer muchos obstáculos: enfermedades y temor, obteniendo al tiempo equilibrio en todos los estados.

La 5ª etapa: abarca el ejercicio de la concentración externa.

La 6ª consiste en la concentración interna, un órgano, un funcionamiento del cuerpo, etc.

La 7ª incluye la meditación en alguna virtud hasta adquirirla.

La 8ª es el estado extático que convence al hombre de que es un verdadero Yo Soy y que es uno con Dios y recibe toda revelación e inspiración de que es capaz  el alma humana. Y así el hombre sabe que la revelación emana del Yo Soy fuente de las verdades espirituales y así se vuelve un verdadero Mago Blanco consciente y no un médium subyugado por los elementales. También de esta manera será dueño de sí y de las fuerzas de la naturaleza aún en esta vida. Verá a Dios en todas las cosas y todas las cosas en el Infinito Dios.

Las religiones han enseñado la mayor parte de este sendero pero descuidaron los ejercicios respiratorios que persisten en las escuelas herméticas.

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