Aunque nos han enseñado que pensamos con nuestro cerebro, esto no siempre es verdad. Bajo ciertas circunstancias, nuestra consciencia – la parte que percibe y piensa en nosotros – puede desprenderse del cuerpo físico y existir en cualquier lugar que ella quiera. Nuestra comprensión científica corriente no puede considerar este fenómeno; pero llega a ser mucho más posible en términos de la idea holográfica.

Hay que recordar que en un universo holográfico la ubicación es en sí misma una ilusión. Tal como la imagen de una manzana no tiene una ubicación especifica dentro de un holograma, en un universo organizado holográficamente los seres y los objetos no tienen una localización definida. Todo es, en último término, no localizable, incluso la consciencia. Así, aunque nuestra consciencia parezca estar localizada en nuestra cabeza, bajo ciertas condiciones puede fácilmente parecer ubicada en una esquina superior de la habitación, revoloteando sobre un prado, o flotando sobre un objeto cualquiera en un edificio distante.

Si la idea de una consciencia sin localización determinada parece difícil de captar, puede encontrarse una analogía útil en los sueños. Imagínese que está soñando que asiste a una concurrida exposición de pinturas. Mientras vagabundea entre la gente contemplando los cuadros, su consciencia parece estar localizada en la cabeza de la persona que usted es en el sueño. Pero dónde está su consciencia realmente? Un rápido análisis revelará que está en cada cosa que aparezca en el sueño: en la otra gente que asiste a la exposición, en los cuadros, y aun en el mismo escenario en que se desarrolla el sueño. En
un sueño, la localización es también una ilusión porque todo – gente, objetos, espacio, consciencia, etc. –
se está desplegando desde la más profunda y más fundamental realidad del soñador.

Otra característica holográfica sorprendente de los desdoblamientos – o salidas fuera del cuerpo – es la plasticidad de la forma que una persona asume una vez que está fuera del cuerpo. Después de desprenderse de él, a veces la persona se encuentra en un cuerpo fantasma que es una copia exacta de su cuerpo biológico. Esto hacía que algunos investigadores de épocas pasadas postularan que los seres humanos poseían un doble, como en la literatura de ciencia ficción.

Recientes descubrimientos en parapsicología han pesquisado casos en lo que posiblemente sucede. Aunque algunos sujetos describen este fantasma doble como desnudo, otros se encuentran en cuerpos completamente vestidos. Esto sugiere que el doble no es una réplica energética permanente del cuerpo biológico, sino que una especie de holograma que puede asumir diferentes formas. Tanto es así que no siempre es un doble del cuerpo físico la forma en la que los sujetos se encuentran a sí mismos durante su desdoblamiento. Hay numerosos casos en que la gente también se percibe como bolas de luz, nubes de energía informes, y aun no discernibles de ninguna manera.

Podríamos considerar como algo evidente que la forma que una persona asume durante su salida del cuerpo es una directa consecuencia de sus creencias y expectaciones. Por ejemplo, el matemático Whiteman, en su libro Mistical Life, publicado en 1961, reveló que él experimentaba a lo menos unos dos desdoblamientos al mes durante gran parte de su vida adulta. Incluso agregó que siempre se había sentido como una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, y que cuando se desdoblaba, a menudo se encontraba en una forma femenina. A veces aparecía en otras formas durante sus aventuras fuera del cuerpo, incluyendo cuerpos de niños. Su conclusión era que los factores determinantes de la forma que asumía el segundo cuerpo eran las creencias, tanto conscientes como inconscientes.

Monroe está de acuerdo en que son nuestros hábitos de pensamiento los que crean nuestro doble. Porque estamos tan acostumbrados a habitar en un cuerpo, tenemos una tendencia a reproducir la misma forma en el desdoblamiento. Similarmente, él cree que es la incomodidad que la mayoría de la gente siente cuando están desnudos lo que causa que, inconscientemente, se fabriquen ropas cuando están asumiendo una forma humana. Sospecho que uno puede modificar el segundo cuerpo en cualquier forma que desee, dice Monroe.

Cuál es nuestra verdadera forma – si la hay – cuando estamos desdoblados? Monroe ha encontrado que una vez que dejamos caer toda apariencia, somos en lo profundo un modelo vibratorio formado de muchas frecuencias interactuando y resonando. Esta conclusión es extremadamente sugestiva porque apunta a que algo holográfico está en curso, y ofrece una consecuente evidencia de que nosotros – igual que todos los seres en un universo holográfico – somos, en último término, un fenómeno de frecuencia vibratoria, el cual nuestra mente convierte en variadas formas holográficas. Esto añade crédito a la conclusión de Hunt que nuestra consciencia está contenida, no en el cerebro, sino en un campo plásmico de energía holográfica que a la vez compenetra y envuelve el cuerpo físico.

La forma que asumimos en los estados de desdoblamiento no es lo único que presenta esta plasticidad holográfica. A pesar de la exactitud de las observaciones hechas por experimentados viajeros durante sus correrías fuera del cuerpo, los investigadores han quedado a veces perplejos por algunas inconsecuencias encontradas. Por ejemplo, el título de un libro perdido que encontré en uno de mis viajes se veía en un brillante color verde mientras estuve desdoblado. Pero cuando volví a mi cuerpo físico y pude reencontrar
el libro, vi que las letras del título eran negras. La literatura sobre estos temas abunda en tales discrepancias, como cuando los sujetos describen una habitación distante llena de gente – existente en la realidad física – salvo que ellos añaden una persona extra o perciben una cama donde realmente había una mesa.

En términos del planteamiento holográfico, una explicación sería que tales viajeros no han desarrollado plenamente la habilidad de convertir las frecuencias que perciben al estar desdoblados en una exacta representación holográfica de la realidad consensual. En otras palabras, desde el momento que estos sujetos parecen apoyarse en un conjunto de sentidos totalmente nuevos, estos sentidos pueden ser todavía vacilantes y no poder convertir de manera eficiente las frecuencias vibratorias encontradas, de modo que parezcan una objetiva construcción de la realidad.

Estos sentidos no-físicos pueden ser perjudicados por las restricciones que nuestras propias creencias limitantes arrojan sobre ellos. Algunos viajeros dotados se han dado cuenta que, a medida que se van sintiendo más a gusto en su segundo cuerpo, descubren que pueden ver en todas direcciones a la vez sin volver la cabeza. En otras palabras, aunque ver en todas direcciones parece ser normal durante ese estado, ellos están tan acostumbrados a creer que sólo pueden ver a través de sus ojos – aun cuando estén fuera de su cuerpo – que esta creencia al comienzo les impide darse cuenta que poseen una visión en 360.

Hay evidencia de que aun nuestros sentidos físicos pueden ser víctimas de esta censura. A pesar de nuestra inconmovible convicción de que sólo vemos con nuestros ojos, existe información sobre individuos que poseen visión sin ojos, o sea, la habilidad de ver con otras áreas de su cuerpo. David Eisenberg, M. D., un investigador de la Escuela de Medicina en Harvard, publicó un artículo sobre dos hermanas chinas en edad escolar, en Beijing, las que podían ver con la piel de sus axilas lo suficiente como para leer notas e identificar colores. En Italia, el neurólogo César Lombroso estudió a una niña ciega que podía ver con la punta de la nariz y con el lóbulo de su oreja izquierda. En los años sesenta, la prestigiosa Academia Soviética de Ciencias investigó a una campesina rusa llamada Rosa Kuleshova, la que podía ver fotografías y leer periódicos con las yemas de sus dedos, y decidió que su habilidad era genuina. Resulta significativo que la Academia excluyera la posibilidad de que KuIeshova estuviera simplemente detectando las variadas cantidades de calor acumulado que los diferentes colores emanan naturalmente. Kuleshova pudo leer un periódico impreso en blanco y negro aun cuando fue cubierto con una lámina de vidrio calentada. Llegó a
ser tan renombrada por sus habilidades que el magazine Life publicó un artículo sobre ella.

En resumen, hay evidencias de que no somos tan limitados como para ver sólo a través de nuestros ojos físicos. Uno no puede sino preguntarse si la vista sin ojos es realmente a futuro una evidencia de que la realidad es sólo maya , una ilusión, y que nuestro cuerpo físico, junto con la aparente incondicionalidad de su fisiología, es tanto una construcción holográfica como lo es nuestro segundo cuerpo. Tal vez estamos tan profundamente habituados a creer que podemos ver solamente a través de nuestros ojos que aun en el plano físico nos hemos aislado del amplio rango de nuestras capacidades de percepción.

Otro aspecto holográfico del desdoblamiento es que desaparece la división entre pasado y futuro, hecho que a veces ocurre durante esa experiencia. Por ejemplo, Osis y Mitchell descubrieron que cuando el Dr. Alex Tanous, un bien conocido psíquico, experimentado en viajes fuera del cuerpo, viajaba desde Maine, e intentaba describir objetos ubicados sobre una mesa, tenía la tendencia a incluir algunos que se iban a colocar allí días después. Esto sugiere que el ámbito en el que la gente entra al desdoblarse es uno de los más sutiles niveles de realidad, de los que Bohm hablaba. Una región más cerca de lo replegado y, por lo tanto, más cerca del nivel de realidad en el cual la división entre pasado, presente y futuro deja de existir. Dicho de otra manera, parecía que, en lugar de sintonizar con las frecuencias que codifican el presente, la mente de Tanous inadvertidamente sintonizaba con frecuencias que contenían información acerca del futuro y las convertían en un holograma de la realidad.

Esa percepción de la habitación que tuvo Tanous fue un fenómeno holográfico y no una visión precognitiva que tuviera lugar sólo en su cabeza sin relacionarse con algún otro hecho. El día del experimento se le pidió a la síquica Christine Whitting vigilar la habitación y tratar de describir cualquier proyección que ella pudiera ver visitándola. A pesar de la ignorancia de Christine sobre quién podría aparecer flotando, y a qué hora, cuando Tanous hizo su visita desdoblado ella vió su aparición claramente y lo describió usando
un pantalón de cotelé color café y una camisa de algodón blanca, la ropa que el Dr. Tanous tenía puesta en Maine al momento de ese ensayo.

Harary también ha hecho ocasionales viajes al futuro y concuerda en que las experiencias son cualitativamente diferentes de otras experiencias cognitivas. Los viajes fuera del cuerpo hacia el tiempo y espacio futuros difieren de los sueños precognitivos en que yo estoy, en forma bien definida, afuera y que me estoy moviendo a través de un área negra, después oscura, que termina en alguna escena futura iluminada. Cuando él hace una visita al futuro a veces ve una silueta de su futuro ser en la escena, y esto no es todo. Cuando los eventos de los que él ha sido testigo eventualmente ocurren, puede sentir a su doble dentro de la escena junto con él. Describe estas sensaciones fantasmagóricas como encontrarme conmigo detrás de mí como si tuviera dos seres, una experiencia que seguramente deja muy atrás los normales déjà vu.

También se han estudiados casos de viajes al pasado. El dramaturgo sueco August Strindberg, un frecuente viajero fuera del cuerpo, describe uno en su libro Legends. El suceso tuvo lugar cuando Strindberg estaba sentado en una cantina tratando de persuadir a un joven amigo de no abandonar su carrera militar. Para reforzar sus argumentos, Strindberg trajo a colación un pasado incidente que los incluía a ambos durante un atardecer en una taberna. Mientras el dramaturgo describía el evento, súbitamente perdió la consciencia y se encontró en la taberna en cuestión reviviendo la experiencia. Esto duró sólo unos pocos minutos y, abruptamente, se encontró de vuelta a su cuerpo y al presente. Estas visiones retrocognitivas que han sido estudiadas dan fundamento a las experiencias de los clarividentes que – estando en realidad presentes – a la vez flotan sobre las escenas históricas que van describiendo. Se trataría de una forma de proyección desdoblada dentro del pasado.