El autor, Sheikh de la Orden Mevlevi, es fundador, director y representante de Threshold Society en U. S. A. En 1996 visitó Chile para formar un grupo de derviches Mevlevis.

Se presenta como primicia la traducción de un capítulo de su próximo libro, que se titulará The Knowing Heart.

Una espiritualidad adecuada a nuestros tiempos debe basarse, antes que nada, en la realidad de la consumación humana propiamente tal. Si por el contrario se basa en cualquier interpretación parcial del aspecto humano, será insuficiente. Por mucho que busquemos cómo complementar esta insuficiencia, si el punto de partida es cualquier cosa menos que la cabalidad del ser humano, el resultado sólo será una versión distorsionada del aspecto humano.

El Sufismo puede considerarse como un camino de consumación en dos sentidos fundamentales. Primero, es una vía que viene de, y lleva a, la consumación humana, el Ser Humano Completo (Insani Kamil). Segundo, es una vía integrada que usa todos los medios efectivos posibles para orquestar la transformación de un ser humano. Estos dos factores – lo completo del método y lo completo del resultado – son de la mayor importancia.

Lo completo del método
Lo completo del método Sufi se deriva de lo cabal que es su percepción de la naturaleza humana. La forma en que un ser humano será transformado dependerá de nuestra comprensión de lo que el ser humano es y de lo que está diseñado para ser.

El Ser Humano Completo no puede ser vislumbrado desde la perspectiva del ser humano promedio; ni es adecuadamente teorizado o descrito por la ciencia, o la sociología, filosofía, o psicología; es entregado por el Creador del ser humano. Es una propuesta proveniente del Corazón de la Naturaleza a través de su acción reveladora. Cuando la Naturaleza produce su fruto final, éste es el Humano Completo, quien habla con la voz de la inteligencia de la propia Naturaleza, describiendo los atributos de la Consumación. Lo que podemos saber acerca del aspecto humano proviene de aquellos que se han perfeccionado y tienen un oído capaz de escuchar la voz del Poder Creativo.

No puede existir un método completo sin la posibilidad preexistente del Ser Humano Completo. El ser humano implica su propia capacidad de perfeccionamiento, tal como una planta implica la existencia del
sol, y un hombre implica la existencia de una mujer. El Sufismo recibió el conocimiento implícito de la Consumación primero a partir del Corán, el que se describe a sí mismo como un don y guía para la humanidad, como un recordatorio – que confirma y clarifica revelaciones previas hechas a la humanidad – y que fuera revelado al Profeta Muhammad, paz y bendiciones para él. El Sufismo también se apoya en la comprensión cada vez más explícita de este proceso de perfeccionamiento según el testimonio de vida y enseñanzas de sus numerosos modelos, comenzando con Muhammad y siguiendo por más de catorce siglos.

La Metodología de la Consumación
El proceso Sufi existe esencialmente sobre la base de la relación mentor-estudiante, y esta relación típicamente es apoyada y realzada dentro del contexto de una familia espiritual. Ha habido muchas metáforas para describir el rol de un sheikh: el pastor de un rebaño, guía del camino, padre (o madre) de una familia.

Un sheikh es como un conductor de orquesta. El conductor es responsable de armonizar a los diferentes miembros y sus instrumentos. También es responsable de mantener el repertorio clásico e introducir nuevos elementos al repertorio de la orquesta. Es, entonces, tanto el guardián de la tradición como el continuo creador de la misma. El sheikh incluso es más que un conductor, pues la vía Sufi utiliza cada aspecto de la existencia humana para lograr su propósito.

Dentro de la vía Sufi, algunos de los principios y métodos usados para la orquestación de la transformación humana son:

El recuerdo de Dios en toda circunstancia
La remembranza implica dos dimensiones: el estado de presencia en el cual una persona es consciente de sí misma, y el estado del ser dentro de la presencia de Dios, reconocido, sostenido, guiado y amado.

Adoración
Entendida como la integración de todas las facultades de una persona en el acto de expresar amor y respeto por el Absoluto.

En su sentido más específico la adoración es una acción humana cabal, que incluye lo ritual y ceremonial sin estar limitado a ello, destinada a armonizarnos con el Ser Divino. En su sentido general, es el propósito de nuestra vida en la tierra.

Sometimiento
El que consiste en permitir que lo Divino sea el Centro de nuestra Realidad.

El resultado efectivo de este sometimiento es la trascendencia personal y la capacidad de sacrificio. El sometimiento es de lo condicionado hacia lo Incondicionado, del ser compulsivo hacia el Ser esencial, de
lo finito hacia lo Infinito.

La Etica
En especial aquellos principios morales directos y fáciles de entender revelados en el Corán y en otras revelaciones auténticas.

La ética, percibida por un corazón que ama, contribuye a un sentido de armonía y confianza mediante relaciones adecuadas y discernimiento de los límites apropiados.

Hermandad
Lazo conscientemente aceptado por aquellos que han emprendido juntos el viaje de la vida.

La hermandad es la caballería Sufi que reconoce lo central del amor, la interdependencia y el sacrificio heroico.

El arte de la conversación espiritual
Cuando las mentes se unen y se comunican con un propósito espiritual, se produce y mantiene una activa receptividad, hay intercambio de energía, y se profundiza la percepción de los significados.

Razonamiento; reflexión consciente
La razón permite el ordenamiento inteligente de las ideas en torno a la verdad general de la existencia: la Unicidad de Todo Ser. La razón, en este contexto, es el trabajo del intelecto consciente para descondicionar, recondicionar y finalmente incondicionar toda la mente, incluyendo el subconsciente.

Lectura de textos sagrados
La comprensión de la palabra de Dios y del lenguaje inspirado de los amigos de Dios despierta el alma y purifica el corazón.

Trabajo con el Corazón, el Inconsciente, lo Invisible
El corazón humano es la puerta de entrada a la mente infinita de Dios. Al desarrollar nuestras facultades más finas de percepción, incluyendo el trabajo con los sueños y la percepción de imágenes, los velos son levantados y se nos revelan nuevas dimensiones de la realidad.

Ayuno
Tal como la mente debe vaciarse y acallarse para llegar al estado de recordación, los principios de purificación y vaciamiento deben aplicarse al cuerpo para que los velos del deseo y la compulsión puedan ser levantados.

Movimiento y Trabajo Corporal
La oración ritual, hecha cinco veces al día, es un perfecto yoga que mantiene la salud y el equilibrio del cuerpo.

Adicionalmente, desde el giro sublime de los Mevlevis hasta el hadras de otras órdenes que involucran vigorosas formas de adoración corporal, los Sufis han acostumbrado incluir el ejercicio del cuerpo en sus ceremonias. La oración ritual ha provisto una sobriedad fundamentada y digna, y las reuniones de zhikr (ejercicio de recordación) han permitido un grado de auto trascendencia a través del éxtasis de la expansión.

El Ser Humano Completo
Los atributos del ser humano completo son los atributos de Dios reflejados apropiadamente en el contexto humano. Se dice en el Corán que Dios tiene innumerables cualidades, de las cuales noventa y nueve son mencionadas en el propio Corán. Algunas de estas cualidades son las del día a día de cualquier ser humano: ver, oir, hablar, la voluntad, la vida, la consciencia. El Sufi reconoce que estas cualidades son reflejos del Absoluto a través del ser humano, Volverse totalmente humano es ser capaz de reflejar cada vez más cualidades divinas en la vida.

Este mundo se ve como el espejo de las cualidades divinas, el emplazamiento para su manifestación. Reconocer estas cualidades en el corazón es al mismo tiempo reconocerlas en la vida. No hay separación en el campo de la Unicidad, que en lenguaje Sufi es llamada Tawhid. No hay, por tanto, antagonismo entre
la vida humana y la vida espiritual. Sólo cuando la vida humana ha sido moldeada por las demandas e ilusiones del aislado ego está ella reducida a una caricatura, a una distorsión particularizada de su totalidad. Aparte de eso, ser cabalmente humano es cumplir nuestro destino espiritual.

Lo que el Sufismo Esencial no es
La idea de consumación es tan importante debido a que sin ella podemos conformarnos con algo menos que la madurez humana. Sin ella podemos tomar una parte como si fuera el todo. Así como el egoísmo puede reducir nuestra humanidad, diferentes distorsiones de la espiritualidad pueden provocar logros humanos que impresionan pero son incompletos, restrictivos, desequilibrados o incluso patológicos.

El Sufismo Esencial no es una especialización aparte de la vida que requiera de la renuncia a los intereses
y deseos humanos. En otras palabras, no apunta a la trascendencia absoluta de la condición humana.

El Sufismo no pone su atención primordial en lograr una concentración interior centrada únicamente en lo Divino, a través de la cual todo el mundo de la creación desaparece.

No está preocupado de desarrollar una micro atención concentrada en las minucias de la consciencia para derrumbar el ego.

Tampoco está preocupada especialmente de los estados alterados de consciencia, o de los viajes del alma, ni éxtasis shamánicos. Aun cuando un ser humano maduro puede tener la facilidad de entrar a voluntad en otros reinos de consciencia y estados del ser, su sometimiento y confianza en la Compasión Absoluta reducen significativamente la necesidad y preocupación por tales exploraciones.

Tampoco se caracteriza el Sufismo por el asombro y la embriaguez o intoxicación, aun cuando uno pueda pasar por dichos estados antes de alcanzar la sobriedad que abarca y trasciende toda intoxicación.

El Sufismo no es una forma de lograr que lo ordinario parezca milagroso, sino de integrar lo verdaderamente milagroso a la vida humana corriente.

Iluminación y Madurez
Muchos de nosotros hemos observado y experimentado varias decepciones y experiencias desilusionantes en nuestra búsqueda de una espiritualidad adecuada a nuestros tiempos. Además de aquellos falsos maestros, que no merecen realmente ser analizados, están aquellos guías espirituales que claramente tienen algún tipo de iluminación y sin embargo no cumplen siquiera con lo que uno esperaría de un ser humano corriente, decente. Tales personas pueden tener carisma, habilidad para leer la mente de otras personas, poder alterar el estado de consciencia de otros, etcétera. Y luego, en algún momento, podemos descubrir que son inmaduros en ciertos aspectos, Puede ser factible crear lo que podríamos llamar una iluminación de invernadero, en otras palabras una iluminación teórica que es deficiente en importantes aspectos. Si, por ejemplo, fuera posible entregarle a un mono en un laboratorio la experiencia de iluminación simiesca, dicho mono no tendría necesariamente la sabiduría de un mono que ha madurado en la selva.
Peor aún es el caso del maestro iluminado, cuya iluminación ha sido usada con fines egoístas, que manipulan a otros, que son incapaces de mantener una relación sexual madura con una contraparte igualitaria, o tienen adicciones que no pueden controlar.

El error consiste en asumir que por tener dichas personas ciertos atributos de iluminación son seres humanos perfectos.

En Sufismo, el fenómeno de iluminación inmadura es bien conocido. Esta iluminación es un tipo de transformación biológica en la cual los velos entre la mente consciente y la mente inconsciente son removidos, pero no necesariamente luego de haber adquirido todo un rango de cualidades, experiencia y virtud que podría ser descrita como madurez.

En Sufismo, el asunto no es iluminar a todos lo más rápido posible, sino ir paso a paso desarrollando los atributos de la madurez sin los cuales la iluminación sería una maldición. Se debe pasar por cierta educación previa antes de que uno tenga el privilegio de recibir el tipo de ayuda que podría incrementar las probabilidades de la iluminación biológica.

El Sufismo es la reconciliación de todos los opuestos: lo externo y lo interno, lo material y lo espiritual, lo finito y lo infinito, el aquí y el más allá, la libertad y la servidumbre, lo humano y lo divino. La iluminación del Sufi no le impide a él o ella funcionar de manera práctica y humilde en la vida, no le da derecho a un trato especial, no le excluye de las inevitables penas y alegrías de la vida. La unión del Sufi con Dios no cancela la servidumbre.

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