ElAmoralaTierra

 

Hemos caminado tanto, y todo era sólo tu tierra arada, los terrones negros y el olor de la
tierra, el sabor de las hojas, las manos mojadas de ti. La tierra caliente, poseída por las semillas, por los arados, por la lluvia, por los pies de los hombres. En ti nos juntamos, nos salvamos. Por ti todos somos iguales, navegamos, somos ríos, desiertos, volcanes. Somos el polvo por donde pasan los valles, las montañas, la Cruz del Sur, como si fueran el viento. Toda la tierra circula por dentro de nosotros.Si vuela una garza, vuela dentro de nosotros. Si explota un volcán, explota dentro de nosotros. Si lloramos, llueve. Si amamos, los almendros florecen. Si acogemos a alguien, la tierra nos acoge. Si aceptamos a alguien, somos aceptados. No sólo nos representa: somos lo mismo.

En mi niñez lloré entre los altos pastos, lloré de felicidad, sentía tu calor en mi cuerpo, en tus hojas, en tu guindo florido: blanco, esplendoroso: me parecía Dios. Fundido en tu calor, era tu luz.

Fue un resplandor, se abrió la tierra y la lluvia corría, y corría el agua de Dios: el cielo, el sol, el pasto cristalino, Yo era el cielo, el pasto, el sol. Te besaba, te acariciaba, te contaba mi vida.

Tu amor pasaba por mí, como redención de mi ceguera. Era el verdadero lenguaje sagrado, así, aquí. como espuma de la tierra.

Madre-Dios nos llevas a ti, dentro de ti y de nosotros. A tu contemplación de todos los opuestos, A tu reconocimiento en la oración. Despertados, disueltos en ti.

Hernán Baeza.
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