Joya Budista
Patrimonio de la Humanidad (Unesco, 1991)



El así llamado Templo de Borobudur, o Templo de los Mil Budas se encuentra en Java, Indonesia, a 70 Kmt. al noreste de Yogyakarta, constituyendo el mayor monumento budista conocido. Su antigüedad data del siglo IX de nuestra era, y se han hecho numerosas interpretaciones del significado y origen de su nombre, sin existir certeza acerca de ninguna de ellas. De morfología semi piramidal, es considerado una inmensa estupa, completamente de piedra, que permaneció enterrada bajo la selva luego de su abandono calculado entre los siglos XI y XIV, hasta su redescubrimiento en 1814 por Sir Thomas Stamford Raffles, gobernador británico de las islas. Rodeado de leyendas, lugar de peregrinación, santuario, sendero de ascensión o purificación, es actualmente visitado por cientos de miles de turistas y peregrinos al año, constituyendo el sitio más visitado de todo Indonesia.

Parece inconcebible que un monumento de esta magnitud y belleza pudiera haber sido abandonado y relegado a una existencia meramente mítica en los relatos de los aldeanos de las inmediaciones. Se especula que tras la decadencia del predominio hindú y budista en la región, y la conversión de la mayoría de la población al Islam (Indonesia se cuenta actualmente entre los países con mayor cantidad de musulmanes del planeta, si no el más), el lugar pudo haber perdido preponderancia. Otras teorías sugieren que la población habría emigrado de la zona tras una erupción volcánica en los alrededores del año 1006. Luego de su descubrimiento en 1814 ha sufrido numerosas reparaciones y también saqueos, hasta su gran restauración emprendida en conjunto por el gobierno Indonesio y la UNESCO entre 1975 y 1982, que lo llevó a ser declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991.

En su origen, una estupa o stupa es una construcción pétrea cuya popularización se remonta al reinado del gran emperador Ashoka (en sánscrito, el sin pesar) de la India (304-232 a.C.), gran propagador del budismo en la región, quien habría promovido la multiplicación del levantamiento de estos pequeños monumentos para guardar en su interior reliquias budistas. Tras la cremación del Buda, se habrían dividido sus restos en ocho partes para ser colocadas en estupas construidas en distintas regiones de la India, y que constituyen los ocho modelos de estupas existentes. También han servido para guardar objetos del Buda, o como centros para exponer la doctrina budista, o como santuarios. La estupa se relaciona tanto con una tumba o urna cineraria como con un lugar sagrado y, como todo el arte budista, está concebido para simbolizar un camino de iluminación, y al Buda mismo. Aunque con diferencias regionales, una estupa se compone de una base cuadrada, una bóveda hemisférica o domo equivalente al túmulo mortuorio original, una aguja o punta cónica con una dupla de sol y luna creciente en el pináculo, más una llama en la cima, y un disco circular o parasol.



La base cuadrada de la estupa es el elemento Tierra, y representa a las piernas cruzadas de la posición de loto del buda. En el interior de la bóveda o domo se colocan las reliquias u ofrendas, y es el elemento agua, expresado en la capacidad concreta de realizar obras benéficas. La aguja sobre el domo se compone de trece discos o niveles que representan las diez etapas hacia la iluminación, más tres niveles adicionales de supraconsciencia. Se simboliza aquí al elemento fuego, esto es, la facultad y el deseo de alcanzar la iluminación. El disco circular figura al elemento aire y simboliza la protección contra potenciales males. El elemento aire es el que permite la palabra, y a través de ella la transmisión correcta de las enseñanzas. La Luna creciente y el Sol del pináculo representan al elemento espacio, más allá de la dualidad; es decir, la comprensión de la unidad profunda que subyace a lo absoluto y lo relativo, a la forma y la no-forma. Se puede realizar así una verdadera sabiduría. Por último, la llama en la cima trasciende a los cinco elementos precedentes, simbolizando la Realización Suprema.

Evidentemente, Borobudur es una estupa bastante peculiar. Inmensa y suntuosa mole de piedra finamente tallada, sobre una colina, presidiendo lo que parece ser la cuenca de un antiguo lago, en medio del fértil – casi selvático – valle de Kedu, sembrado de volcanes y alineado en línea recta con otros dos templos budistas de la región, los que para algunos estudiosos constituyen parte del mismo complejo. Próximo a la confluencia de los ríos Progo y Elo; el volcán más importante del sector, por magnitud y actividad, es el temido Merapi, además de los volcanes Sumbing y Sindoro.

La simbología de Borobudur es múltiple e inmensa: considerado en su conjunto como un loto de piedra, símbolo tan afín al budismo por sus pies de barro, su cuerpo acuático y su flor abierta a la luz y el espacio infinito. Como tal es representación del budismo Mahayana, también llamado del Gran Vehículo, el que no considera el progreso individual más que como la posibilidad de contribuir a la iluminación de todos los seres. En Borobudur los visitantes pueden realizar la peregrinación desde los niveles inferiores hasta el estrato superior de la no-forma absidal; no sólo es un peregrinaje, sino también un recorrido de transformación.

Borobudur03En una vista aérea, Borobudur puede ser también apreciado como un inmenso mandala de capas concéntricas que atrae hacia su nirvánico centro de equilibrio. De base cuadrangular de 123×123 metros, exhibe nueve niveles en el ascenso de su mole filigranada, las seis primeras cuadradas, las tres superiores circulares. En estos tres niveles superiores hay 72 pequeñas estupas pétreas, cada una conteniendo una estatua de Buda en su interior. El centro superior lo ocupa una gran estupa acampanada. Debido a la abundancia pluvial de la región requirió un sistema de drenaje mediante 100 desagües en cada esquina, rematados por gárgolas aleonadas o draconianas. Las piedras necesarias andesita de origen volcánico-, tomadas de los ríos de las inmediaciones, fueron ensambladas o entrabadas en forma mecánica, sin mediar pasta de mortero.

Se ha estimado en 10.000 el número de operarios, artistas, canteros, que durante cerca de 100 años trabajaron para dar forma y acabado a la estructura.

Borobudur04El visitante asciende por escaleras y corredores a través de los diferentes niveles en el sentido de los punteros del reloj, los cuales están completamente decorados con bajorrelieves que, según se ha logrado establecer, fueron tallados en el lugar después de armada la construcción, estimándose su terminación en los alrededores del año 825 d.C. Considerado como un templo por el estado que suscita en los peregrinos, no posee sin embargo ningún espacio interior. No se entra a Borobudur, sino que se asciende por él circunvalándolo.

Las inscripciones del monumento han permitido identificar al arquitecto con el nombre de Gunadharma, aunque poco se sabe sobre él; se ha establecido que la medida utilizada en Borobudur por Gunadharma es semejante a otros templos budistas de la época y que es conocida como tala, y cuya dimensión es la que se extiende entre el mentón y el nacimiento del pelo, o entre los dedos pulgar y meñique completamente extendidos, lo que es variable para cada persona. Se ha determinado que la tala utilizada en Borobudur fue de 22,9cm., y que su distribución se relaciona con el calendario hindú y la conmemoración de eventos importantes. Correspondientemente, hasta el día de hoy los budistas contemporáneos se reúnen en Borobudur para celebrar Vesak, fecha del año en la que el Buda se encuentra más próximo a sus seguidores. Gunadharma consideraba que el rol del arquitecto debería ser armonizar las fuerzas del microcosmos que gobiernan la vida humana con las del macrocosmos que gobierna la vida de los dioses. Las proporciones detectadas son 4:6:9, las que se repiten en toda la construcción. La base tiene 4 metros de alto. La zona central, que comprende 5 niveles, empieza a 7 metros desde la base, y cada uno de estos niveles está a dos metros por sobre el precedente. Las tres plataformas circulares de la cima poseen estupas acampanadas con estatuas de Buda en su interior. Por último, el acceso hasta la cúpula central se realiza a través de escaleras con varias puertas vigiladas por leones de piedra.


Con posterioridad a su hallazgo y despeje, se descubrió que bajo la base había otra plataforma subterránea cubierta de relieves esculpidos, algunos narrativos y otros que se han interpretado como indicaciones a los constructores. Se ha descubierto que los relieves y estatuas de todo el monumento conservan restos de una suerte de estuco que ha hecho suponer que todo el templo era originalmente estucado y que estaba pintado de diversos colores. A pesar del deterioro en el que fue encontrado, sorprende que se conserve tan bien la estructura y detalles luego de por lo menos 800-900 años bajo la abundante lluvia y frondosa vegetación del valle.


En las caras y esquinas del diseño total se representan solsticios y equinoccios. Para los estudiosos, todo el monumento está colmado de detalles significativos que simbolizan realidades eternas. El trazado evita, por ejemplo, que las estupas pequeñas de las tres plataformas superiores coincidan exactamente con las esquinas, para no interrumpir el flujo de ciertas energías superiores por estas diagonales, consideradas como principales.

Cuando se contempla Borobudur en una vista total, se tiene la impresión de que sí es una pirámide, no una pirámide truncada, sino una pirámide completa cuya cima es inmanifiesta. No produce la sensación de que falta algo, sino de que ese algo está, pero implicado; se percibe como una presencia, aunque sea invisible a los ojos.

Sobre la base de Borobudur se encuentran las cinco plataformas cuadradas rodeadas de balaustradas en las que hay 432 (4+3+2=9) estatuas de Buda empotradas en nichos, en número decreciente. En la primera y segunda plataformas hay 104 nichos en cada una, en la tercera 88, en la cuarta 72 y en la quinta 64. Las plataformas superiores, redondas, contienen las 72 (7+2= 9) estupas con estatuas de Buda en su interior antes señaladas. La primera plataforma redonda tiene 32 estupas, la segunda 24 y la tercera 16 estupas (5, 6, 7 = 18, 1+8 = 9), rodeando la gran estupa central. En total, en todo el monumento/templo/santuario, 504 (5+0+4= 9) estatuas de Budas. Cuatro escaleras se abren en el centro de las cuatro fachadas para acceder directamente a los niveles superiores. Se ha estimado la altura original en 42 metros, aunque la actual alcanza a 35 metros.


El simbolismo de Borobudur es mucho más amplio aún. El monumento completo se puede considerar en tres sectores en sentido vertical, cada uno de los cuales simboliza una de las tres esferas del conocimiento necesario a la Realización Suprema. La base del edificio que según algunas teorías fue construida con posterioridad para evitar el deslizamiento de la mole- representa la Esfera del Deseo o Kamadhatu. La zona intermedia de las plataformas cuadrangulares es Rupadhatu o Esfera de la Forma. Y la tercera, Arupadhatu o Esfera de la No-Forma. Estas tres esferas encuentran su equivalencia en los tres mundos cristianos: infierno, naturaleza y cielo.


La Base, o Esfera del Deseo, está completamente decorada con bajorrelieves, 160 en total, la mayor parte escondidos tras un plinto de piedra como si no hubieran sido hechos para ser vistos, y que reflejan el resultado de las buenas y malas acciones a través de sucesivas encarnaciones, o doctrina del karma. Se observan escenas cotidianas, la atracción por los placeres, la indolencia, la frivolidad y sus consecuencias.


De forma gradual y continua, desde la terraza de la Base se accede a la Esfera de la Forma o Rupadhatu, siendo la primera el soporte y acceso insensible a la segunda. En la esfera de la Forma las galerías cuadrangulares están completamente decoradas por 1300 relieves pétreos a lo largo de 2,5 kilómetros que expresan pasajes de la doctrina budista, escenas de la vida del Buda, bestias reales y mitológicas, vidas ejemplares, divinidades, palacios y verdades cada vez más profundas y complejas de la doctrina Mahayana a medida que se asciende por estos niveles, muchas de las cuales resultan incomprensibles para el neófito. La perfección y delicadeza en el tallado de los detalles, que incluyen atavíos, joyas, peinados y atuendos, y en la concepción del conjunto, siguen maravillando a los visitantes hasta hoy. Escenas cotidianas, costumbres, oficios, flora y fauna, rituales y ceremonias se plasman en un despliegue inmenso de significados tanto evidentes como simbólicos.

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