Un nuevo paradigma:
Las perspectivas e intuiciones nuevas dan nacimiento a nuevos períodos históricos. Así el descubrimiento del fuego, de la rueda, de la escritura, de la imprenta han producido saltos espectaculares en la evolución de la humanidad. Se califica a veces estas interpretaciones renovadoras de la realidad como cambio de paradigma. Un paradigma es un esquema de pensamiento, (en griego: paradeigma = ejemplo), una especie de estructura intelectual que permite comprender y explicar ciertos aspectos de la realidad. Un nuevo paradigma es una nueva manera de ver las cosas. una forma nueva de pensar los viejos problemas. Así la teoría de la relatividad de Einstein reemplazó la teoría de la gravitación universal de Newton, incluyendo la antigua concepción en un cuadro más amplio.

Los nuevos paradigmas son a menudos acogidos con desconfianza, burla u hostilidad. Galileo y Pasteur tuvieron esa experiencia. Pero cuando ya un número suficiente de personas en el ámbito intelectual ha aceptado la nueva perspectiva, el cambio empieza a ocurrir. Luego aparecen nuevas referencias y se va creando un consenso en torno a un cuadro de pensamiento más amplio y englobante. Así progresa a menudo el pensamiento colectivo por saltos sucesivos. Para abrirse a estas nuevas perspectivas y estimular un cambio de pensamiento sin esperar a que lo provoque una crisis de febril oposición, es útil comenzar por plantear los problemas de otra manera. Cuestionar nuestras posiciones más familiares situándolas en un contexto más amplio. En materia de educación, por ejemplo, es más importante interrogarse sobre los programas de enseñanza (si son valiosos o no) que sobre el tipo de pedagogía con la que hay que pasarlos.

Los anuncios de un nuevo paradigma relacionado con la Era de Acuario se empieza a gestar a mitad de los años 70 en California, Estados Unidos. Se habla de una revolución con perspectivas planetarias. Ella procura introducir en todos los dominios de la sociedad sus valores propios: las terapias alternativas, la salud holista (global), la psicología transpersonal, la simplicidad voluntaria, la consciencia ecológica, las tecnologías apropiadas, el sentimiento de una comunidad mundial. Aparecen grupos – dispersos al comienzo que hablan de la necesidad de un cambio radical de la sociedad; que proponen soluciones en diferentes ámbitos: salud, educación, ciencias sociales, ciencias exactas, protección del medio ambiente, el mundo político. Las personas involucradas se reconocen entre sí por signos sutiles: como si fueran cómplices de una vasta conspiración para la salvación de la tierra. Habría que hacer mención del padre Teilhard de Chardin, hombre de religión y de ciencia. No recomendaba acaso el advenimiento de una conspiración de amor entre individuos impulsados por una misma esperanza?

Planteamientos iniciales:
Se trata de lanzar una mirada nueva sobre el flujo de acontecimientos que ocurren en nuestra sociedad: se ve a la humanidad como teniendo sus raíces en la naturaleza; se incentiva al individuo a llegar a ser autónomo en una sociedad descentralizada; se le invita a considerarse como administrador de todos los recursos exteriores e interiores; capaz de imaginación, de inventiva y de experimentación nuevas. Aparecen personas que se esfuerzan a rostro descubierto por cambiar la vida en esta era nueva en la que estamos entrando, influidos por la sorprendente visión del mundo nacida de la convergencia entre los más recientes descubrimientos científicos y las concepciones milenarias de diversas tradiciones místicas. Esta visión nueva abarcaría estudios sobre la transformación del cerebro, la especialización de sus hemisferios, los efectos psicodélicos, los poderes ocultos del pensamiento, la medicina alternativa, la psicología transpersonal, el budismo zen, el Libro de la Sabiduría, el esoterismo cristiano o la meditación sufi.

Es un programa apasionante que busca practicar un equilibrio entre la intuición y la razón, utilizando técnicas de expansión de consciencia que permitan entrar en un proceso transformador de continua exploración. Esas técnicas han existido durante largo tiempo (las de origen oriental durante milenios), pero sólo estaban disponibles para escasos iniciados u órdenes religiosas esotéricas. Algunos de estos privilegiados han mencionado el carácter liberador de estas experiencias de iluminación. Ahora nos sería posible tener a nuestra disposición todo este tesoro de experiencia y sabiduría en valiosos tratados que van siendo traducidos por estudiosos de occidente o mejor aún por maestros orientales que han emigrado a Estados Unidos. Una vez superados los inevitables conflictos que produce todo cambio, se espera encontrar la autonomía, la plenitud, la disponibilidad hacia los otros.

Se cita como precursores a los alquimistas, los gnósticos, los cabalistas, también a algunos audaces pioneros solitarios, como Meister Eckhart en el siglo XIV, Picó de la Mirandola en el siglo XV, Jacob Bohême en el siglo XVII, Emmanuel Swedenborg en el siglo XVIII, Willam Blake en el siglo XIX, los estudiosos de religiones orientales como René Guenón, Richard Wilheim, y otros, en el siglo XX. Se incluye también en este siglo al psicólogo William James quien, en 1902, redefine la religión como una experiencia de descubrimiento de un orden invisible gracias a la cual el hombre alcanza su realización. Citemos además a Carl Gustav Jung con su hipótesis de un inconsciente colectivo, especie de depósito de conocimientos comunes a la especie humana; al padre Teilhard de Chardin, quien decía que el hombre había llegado al punto crucial de su evolución en el que era llamado a expandir su consciencia hasta envolver el planeta en la noosfera, atraído por lo que él llamaba el punto omega; a Pauwels y Bergier quienes en 1960 publicaron El Retorno de los Brujos en el que hablan de una red de individuos transformados por sus experiencias de crecimiento interior, quienes dan un rostro nuevo a la vieja línea de sabiduría esotérica; a Marshall McLuhan, Aldous Huxley, Abraham Maslow, Carl Rogers, quienes consideran evidente que estamos en camino de vivir el cambio de consciencia más rápido de toda la evolución de la especie humana.

Caminos a seguir:
Las experiencias de expansión y de transformación de la consciencia se multiplican en nuestros días. Son experiencias de estados límites llamados momentos cumbres, transcendentes o transpersonales; experiencias de luz, de amor, de comunión con la naturaleza, de despertar de una energía, de eternidad. Esto sería el signo de que el espíritu humano está alcanzando una nueva etapa de su evolución por un desbloqueo de potencial comparable a la emergencia del lenguaje. Son múltiples los caminos que se ofrecen a este proceso de transformación transpersonal, tantos que es fácil extraviarse y entrar en callejones sin salida, con pérdida de tiempo, de dinero y de salud. Echemos una mirada rápida sobre los más transitados.

La transformación personal comenzaría por la atención dirigida al flujo de la consciencia, cuando se llega a ser consciente de ella. Esto puede conducir a un estado mental más rico y más atento al presente, lo que significaría una capacidad de transformación potencial. Incluye la armonización entre ambos hemisferios cerebrales; la reconciliación de la razón y del corazón; del intelecto y de la emoción. Se busca una experiencia interior a través de:

– Todos los tipos de meditación orientales, como zen, budismo tibetano, taoísmo, raja yoga, sufismo.

– El entrenamiento autógeno de Schultz , en el que se toma consciencia del cuerpo.

– Las actividades creativas (pintura, escultura, cerámica, música, canto). Permiten al individuo perderse
en su creación y activan el hemisferio derecho.

– El psicodrama, que exige involucrarse totalmente en el desempeño del rol y en la escena.

– La hipnosis y la auto hipnosis.

– Las técnicas chamánicas y mágicas.

– Las técnicas de modificación de la consciencia transmitidas por la vía esotérica en la Teosofía, los Rosa Cruz, grupos de Gurdjieff.

– El aislamiento y la sobrecarga sensorial, que son una modificación importante de la información percibida por los sentidos y que producen un cambio del estado de consciencia.

– El biofeedback , o control consciente y atento de procesos corporales normalmente inconscientes, como la tensión muscular, la temperatura de la piel, o la actividad eléctrica del cerebro.

– Las disciplinas del cuerpo, desde las más sofisticadas, como el tai-chi, el hatha yoga, aikido, artes marciales, hasta las más comunes, que producen endorfinas que dan una sensación embriagadora de estar más vivos, como montañismo, atletismo, planeadores, alas delta, lanzamiento con elástico.

– El conjunto de técnicas dirigidas al encuentro interpersonal en el sentido de la psicología dinámica de grupos. Allí se aprende a vivir el aquí y ahora y practicar el soltar presa (término budista para el desapego).

– La medicina alternativa que se caracteriza por una aproximación holista a la enfermedad. Respeta la interacción de la psiquis, el cuerpo y el entorno y busca solucionar la falta de armonía que haya entre ellos, lo que sería la causa del problema de salud. En lugar de tratar simplemente los síntomas, pesquisa las causas a nivel de los valores humanos. Toma en consideración el estrés, la sociedad, la familia, el régimen alimenticio, los ciclos biológicos, las emociones. Usa tecnología no invasora. como psicoterapia, acupuntura, digitopuntura, reflexología, bioenergética, rolfing, eutonía, Alexander, Feldenkrais, reiki, shiatsu. También se aplican los poderes de sanación por imposición de manos.

De este rápido inventario se deduce una nueva manera de razonar. Se usan por extrapolación nociones que no pertenecen al mismo orden de pensamiento y se las confunde a veces: lo no material y lo divino, lo especulativo y lo espiritual, la experiencia científica y la experiencia mística. Este es uno de los trazos característicos de la Nueva Era: el empleo frecuente de la analogía y del símbolo.

De todo esto, lo que importa subrayar es que, gracias a la restauración del hombre individual que haya realizado la unidad de su ser físico, emocional y espiritual, la sociedad misma sería auténticamente restaurada. Es por la suma de los cambios personales que la sociedad cambiaría. La sociedad no es un
ente autónomo en sí misma sino que está formada por todos nosotros. Entonces podría nacer una verdadera Nueva Era de luz y de amor. Esto cuando todos los que hayan hecho individualmente la experiencia de la liberación interior se reagrupen para restaurar y liberar la población planetaria, elaborando proyectos mundiales al servicio del hombre.

El misticismo:
Los seguidores de la Nueva Era están muy atentos a la dimensión mística de la existencia humana. El cambio de paradigma nos haría pasar de una concepción cientista y racionalista de la vida, limitada a lo directamente observable, a una concepción abierta hacia otra dimensión, de la que se podría obtener alguna experiencia directa y verificable. Esta transformación está descrita como un despertar, una cualidad nueva de la atención y de la consciencia, semejante a la de aquel que se despierta de un largo sueño poblado de imágenes. Se evoca al satori del budismo, al samadhi del hinduismo. Es la experiencia de
una nueva vida, el Tú eres eso, núcleo de la doctrina hindú. Es la experiencia de fusión con el Ser Universal y Primordial, con la Consciencia Cósmica. experiencia de felicidad plena, de belleza y amor universales.

Se trata del conocimiento y del descubrimiento del verdadero ser: aprender a encontrarse a sí mismo cuando se está dispersado y fragmentado. A partir de allí se puede empezar una relación con un ser más vasto: una comunidad social nueva y diferente que podría entonces emerger. Y más allá de este Ser colectivo aparecería el Ser transcendental y universal. Se cita a William James: Los estados místicos son para quienes han hecho esta experiencia una manera de saber, una toma de consciencia de las profundidades de la verdad que el intelecto discursivo no puede sondear. La convergencia en esta Nueva Era de experiencias místicas y de las vías espirituales más diversas tendría una significación obvia: la toma de consciencia por un número creciente de seres humanos de su potencial divino.

La reencarnación:
La creencia en la reencarnación pasa a ser una verdad-faro. La Nueva Era hereda naturalmente este concepto porque, por una parte, está en relación directa con las religiones orientales, el esoterismo y la gnosis y, por otra, la ha recibido de sus precursores inmediatos: Allan Kardec y el espiritismo, madame Blavatsky y la teosofía. Esta doctrina además se deriva de la Sabiduría primordial y universal que se encuentra en el hinduismo, el pitagorismo y el hermetismo. Es una tradición milenaria que pertenece al patrimonio espiritual de la humanidad y que entrará en el credo común de la religión mundial de la Nueva Era. Se ve también perfilarse la influencia cada vez más amplia del Oriente. Al comienzo de la Era de Acuario existían alrededor de novecientos millones de occidentales (de los cuales más de un 22% creería en la reencarnación) contra cuatro mil novecientos millones de orientales.

Más en La Nueva Era
El propósito interno

Tan pronto como trascendemos el simple estado de supervivencia, la pregunta acerca del significado y...

El espacio interior

Un antiguo relato sufí dice que vivía en algún país del Medio Oriente un rey...

Cerrar