Consideraciones sobre la Vacuidad y la Física Contemporánea

Cuando todos los grandes místicos del pasado alcanzaron el estado en que se dieron cuenta de que Dios (o Shiva o Aláh) era una concepción humana fundamentada en la idea de una especie de Super Ser hecho a la imagen del hombre, llegaron a concebir en sus momentos de inspiración más elevados que detrás de toda manifestación había una condición que no podía comprenderse más que como la Nada o la Vacuidad. En nuestros días, los hombres de ciencia llegan a la misma conclusión expresada en tiempos modernos. Todos hablan de la misma cosa. Pero no quiero decir cosa, probablemente concepto sería más apropiado, aunque por una razón desconocida e inconocible, cuya intuición se debe al espíritu, pareciera que incluso la palabra concepto es demasiado definida.

Antes de intentar explicar lo que significan las definiciones modernas de esta idea de Nada quisiera citar algunos dichos de los grandes místicos de todas las épocas y lugares. Si el lector quiere aceptarlas sin tener la sensación de que semejantes ideas han sido superadas de hace largo tiempo, si quiere tomar la palabras de estos místicos muy seriamente y tratar de comprenderlas como lo haría con ideas científicas modernas, con un espíritu abierto, entonces tendrá la oportunidad de descubrir la verdad que hay en unas y en otras.

Empezaré por citar el Katha Upanishad, que figura entre los más antiguos textos que poseemos:
Más allá de los sentidos están los objetos, más allá de los objetos está el espíritu, la inteligencia, el gran Atman, más allá del gran Atman, lo No manifestado, más allá de lo No Manifestado, el Purusha. Más allá del Purusha no hay nada, es el fin, la Meta Suprema.

En nuestros días, naturalmente, muchos de nosotros conocemos las célebres palabras de Lao-Tsé:
Todas las cosas bajo el cielo nacen de aquello que es.
Lo que es nace de lo que ‘no es’.

Volvámonos ahora hacia los griegos y escuchemos lo que Plotino, que no era solamente un pensador sino que también un místico, pensaba de estas cosas:
Es precisamente porque no hay nada al interior del Uno que toda las cosas provienen de allí; para que el Ser sea suscitado, la fuente no debe ser ningún Ser, sino el generador del Ser. No busca nada, no poseyendo nada, no faltándole nada, el Uno es perfecto.

Aproximándome un poco más a nuestro tiempo recordaré las palabras de Hui-Neng, el sexto patriarca del Budismo chino (Ch’an), cuyo Sutra de la Estrada contiene muchas alusiones a estas ideas. Bastará mencionar una:
Después del origen, nada existe.

Acvaghosha, que vivió en India algunos siglos antes, dio una maravillosa descripción de esto. El también era un budista Mahayana:
Comprendemos que la asiseidad (bhûtatathâtâ no es ni esto que es existencia ni aquello que es no-existencia, ni lo que, al mismo tiempo, es existencia y no-existencia; ni lo que es unidad y pluralidad al mismo tiempo En una palabra la llamamos la negación o vacuidad (Shunyata).

Podría dar innumerables citas de los místicos y maestros del Oriente, pero no puedo dejar de pasar en silencio lo que los místicos cristianos han conocido también, puesto que parecen haber alcanzado conclusiones idénticas a las de los sabios de Oriente.

Se presume que Denys, el Aeropagita, vivió en el siglo I de nuestra era y que fue contemporáneo de San Pablo. De él yo daría dos textos que parecen concordar con las citas orientales que he hecho:
Y él (Dios) es todo en todos y nada en ninguno. Y él es conocido a todos, de todos a nadie de nadie.
Nosotros oramos, a fin de entrar en las tinieblas supremas, y sin ver ni conocer, ver y conocer; esta ausencia de visión y de conocimiento está en sí por encima de la visión y el conocimiento.

Me voy ahora hacia aquel que, a mi modo de ver, es el más grande místico de la era cristiana, Eckhart. Entre una vasta selección de sus dichos, debo contentarme con dar aquí tres extractos muy característicos:
Dios es una excelencia inmóvil que mueve todas las cosas. Que Dios esté siempre sin movimiento, pone todo en movimiento.
El Ser no existente está más allá de Dios.
Esta unidad es sin fondo, por lo demás tiene su causa primera en ella misma, de una profundidad insondable el suelo, de una altura ilimitada el techo, de un espacio sin fin el entorno.

A la cual creo un deber agregar las palabras de Hui-Hai (China, siglo VIII), quien parecería un hermano espiritual de Eckhart:
La verdadera vacuidad es una clase misteriosa de ser que hace que haya una forma, pero esta forma no es tangible y es, en consecuencia, vacía Hablando del vacío, pienso en la vacuidad de la naturaleza de la forma, no en la vacuidad que existiría si la forma fuera suprimida. Hablando de la forma, pienso en la forma de la naturaleza del vacío, no en la forma que puede ser representada.

Estos textos adecuadamente comprendidos, llevan fácilmente a las ideas científicas sobre estos temas. Espero poder convencer a mis lectores del lazo mental entre cada uno y el conjunto.

Después de haber dado un vistazo al conocimiento y la enseñanza de los grandes místicos de los tiempos antiguos, en cuanto a la naturaleza del Universo, podemos pasar a las ideas de los místicos modernos que son ciertos hombres de ciencia. Si se descubre que todos sus cálculos conducen lentamente y por complejos caminos a las mismas conclusiones a las que llegaron los maestros más iluminados de antaño, se puede tener la seguridad de que en el fondo del espíritu inconsciente del hombre existe una consciencia de la verdad, consciencia que sube a la superficie a la hora de la búsqueda de las conclusiones previstas, y que proyecta una luz sobre la naturaleza de lo Desconocido.

No querría tomar la responsabilidad de adelantar ideas personales en estas materias, y me contentaré con dar las conclusiones a las que han llegado algunos de los más eminentes hombres de ciencias de nuestro tiempo, en el terreno de la astronomía y de la física.

Hablando de las ideas sobre el universo en su totalidad y aceptando el hecho de que la teoría general de la relatividad de Einstein ha modificado completamente el pensamiento vigente sobre la relación espacio-tiempo, W.H. Bonner escribe:
La situación ahora es la de un compromiso entre el vacío y lo pleno Por una parte, la materia es atómica: existen partículas discretas separadas por el espacio. Por otra parte, una partícula de materia tiene una esfera de influencia, que llamaremos su campo, se puede pensar en el campo gravitacional de la tierra o en el campo eléctrico del protón. Puesto que un campo significa una región de influencia, no hay nada allí que contradiga la noción de espacio vacío. De hecho, estos campos son cantidades constantes que se extienden a través de un espacio vacío y que aparecen en las acciones recíprocas entre partículas de materia. De otro modo, la física no ofrece ninguna respuesta al problema de lo vacío y de lo pleno.

Si las cosas no lo ocupan, es la nada hace notar Lincoln Barnett.

Cabe entonces preguntarse: De donde proviene la energía de todos los campos? John Pfeiffer dice: Para observar el proceso del Universo es necesario observar el hidrógeno y Fred Hoyle hace la cosa indiscutible al decir: El hidrógeno es la materia fundamental en la construcción del Universo, lo que es manifiesto considerando que un 92% del Universo está hecho de hidrógeno, 7% de helio y apenas 1% de todos los otros elementos reunidos. Pero inclusive el helio y todo el resto están formados de los mismos ingredientes de este hidrógeno principal, a saber, de protones y electrones. Por otra parte Hoyle agrega: El hidrógeno constantemente se transforma en helio y en los otros elementos por todas partes del Universo, pero esta conversión es un proceso de un solo sentido, es decir, que ninguno de los otros elementos pueden regresar al estado de hidrógeno. Por lo que hemos podido ver, no se ha descubierto hasta ahora ningún modo de producir hidrógeno; de donde se concluye en la evidencia de que es inherente a la naturaleza del Universo.

Considerando la importancia de este átomo de hidrógeno en la naturaleza del Universo, es necesario ahora examinar su estructura lo más cerca que me sea posible. La descripción más vívida que he encontrado del Universo hasta el presente es la que da Rudolph Peierls:
Sabemos que la materia sólida debe estar estrechamente rellena de átomos.

Rutherford llegó a la conclusión de que el átomo era casi vacío y que todas las partes pesadas que contenía, así como las partículas alfa que el experimentador usaba como proyectiles, debían ser muy pequeñas en relación a la dimensión del átomo. Estos argumentos le sugirieron la siguiente imagen del átomo: el átomo contiene en su centro un pequeño núcleo de carga positiva que está rodeado de electrones (el hidrógeno, un núcleo y un electrón). El número de electrones (el electrón, una carga negativa) es tal que el átomo en su conjunto, es eléctricamente neutro. En este caso el electrón se movería bajo la influencia de la fuerza de atracción proporcional a la inversa del cuadrado, como los planetas en el campo de atracción del sol, y el modelo que proponía Rutherford se parecía a un sistema solar en miniatura. El átomo es de hecho casi tan vacío como el sistema solar, es decir, que el núcleo atómico es tan pequeño en relación a la dimensión del átomo como lo es el sol en relación a las órbitas de los planetas; entre medio no hay nada.

Martin Johnson hace notar que: Todas las ideas sobre la estructura atómica desde los primeros triunfos de Rutherford en 1910 están de acuerdo en un punto; que la estructura del átomo es extremadamente porosa, 99,9% de su volumen está hecho de espacio vacío y se mantiene unido sólo por las fuerzas eléctrica los electrones.

Eddington da una admirable ilustración de esto: El átomo tiene la misma porosidad del sistema solar. Si se eliminara todo el espacio vacío en el cuerpo humano y se reunieran todos los protones y electrones en una sola masa, el hombre quedaría reducido a un punto sólo visible con lupa, el resto no sería más que vacío.

El último pensamiento de Hoyle compara el Universo a una especie de burbuja de jabón. Hace algunos años, sir James Jeans hizo una observación del mismo orden: La sustancia que sirve para inflar la burbuja, la película de jabón, es un espacio vacío amalgamado en torno al tiempo vacío.

Pienso que todo esto demuestra que: La naturaleza no ofrece ninguna norma de comparación y la relación espacio-tiempo (como Leibniz lo vio claramente antes de Einstein) no es más que el orden de relación de las cosas entre ellas. Si nada lo ocupa es la nada.

Creo que es tiempo de abandonar por un momento el átomo para volvernos hacia la mecánica ondulatoria. He ahí un vasto tema, al cual se han consagrado muchas obras, y mi problema no es saber qué decir, sino como decir lo mínimo necesario para explicar mi punto de vista. Considero, en efecto, que la imagen de ondas nos puede dar la indicación más clara acerca de la forma en que lo pleno y lo vacío son omnipresentes en todo el Universo. Como lo hace ver Lincoln Barnett, podemos escoger entre imaginarnos que vivimos en un universo de ondas o en un universo de partículas; pero, dado que la partículas parecen ser aquello que nuestros ojos humanos han construido a partir de ondas (quanta, en términos científicos) pienso que la idea de la vida en un universo de ondas debe estar más próxima a la verdad.

Las ondas marinas, las ondas luminosas, las ondas sonoras, las ondas electromagnéticas, nos son familiares a todos, pero actualmente se han descubierto ondas mucho más insubstanciales que nadie puede asegurar que se trate de ondas. Hablo de aquellas que emanan de uno de los elementos del mundo atómico.

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